La economía pende de la cosecha

Estancamiento en varios sectores, paritarias frías, turbulenta relación bilateral con un Brasil también poco dinámico e inconsistencias monetarias y cambiarias signan la marcha de la economía en estos días, según UNSM.

La actividad económica afirma su tendencia a la baja, según denota la descripción de los sectores manufactureros y de la construcción, en un contexto en que nadie en el mercado descarta la presencia de un semestre movido: todas las acciones están puestas en el nivel de reservas, que dependerá del efecto multiplicador de las cosecha, señala el resumen ejecutivo del Panorama Económico y Financiero | #104 que elabora el Centro de Investigación y Medición Económica de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín.

 

Luego del movimiento táctico para preservar algunos Fundamentals de la economía, no hay aún un despeje de expectativas en términos de: cómo preservar el capital de trabajo en un escenario de altos precios y ventas en caída, sostiene el reporte, que lleva la firma del director Enrique Déntice.

 

En la edición 104 del informe de coyuntura de la Escuela de Economía y Negocios, se realizó el abordaje de temas relacionados al desempeño de la economía mundial. Además, de analizar los indicadores económicos del país, tal cual se realiza mensualmente.

 

El mercado muestra señales de estancamiento en varios sectores productivos, repercutiendo en el consumo interno. Mientras, el sector formal de empleo aún espera el cierre de las paritarias.

 

Durante el 2013, la economía mundial creció un 3,2%, algo menos que en el 2012, si bien la tendencia para el 2014 es de un crecimiento, se espera que esta situación se prolongue para el 2015.

Este ciclo positivo se extendió a casi todos los países desarrollados, si bien deberán resolver temas de carácter fiscal y monetario.

 

El crecimiento observado en los países en desarrollo permite pensar en una tendencia que se mantendrá y esto basados en el crecimiento del Asia (4,9%) seguido de Latinoamérica con un crecimiento cercano a 2,7%.

Más cercano a nosotros, la economía brasileña, se encuentra en una situación incómoda si bien no grave, y se la puede definir como estancada, con un pronóstico de crecimiento de 2% con una inflación cercana al 6% y una muy baja tasa de inversión.

La relación difícil con el socio estratégico en estos momentos se puede adjudicar a: las trabas de comercio que aplica nuestro país -y esto no es un tema menor pues somos el tercer proveedor-donde además del nivel de actividad ambos países son dependientes uno del otro.

El escenario se enmarca en menos comercio bilateral, trabas y un acuerdo automotor demorado perceptible en la caída de exportaciones; son algunos de los complejos temas de la relación bilateral.

Localmente, se observa entre la política monetaria y la cambiaria una situación de inconsistencias que hasta el momento se verifican en pequeños ajustes que buscan evitar el atraso cambiario.

La movilidad operada en el dólar paralelo generó en el último tiempo sobresaltos en el mercado, que se vieron reducidos frente a la capacidad de reacción del BCRA para aventar corridas durante lo que se da en llamar el periodo del dólar soja y la posibilidad de acceder a dólares financieros externos.

Si bien, el mercado actúa con cierta cautela aún está tratando de dilucidar para luego del primer semestre si la variación cambiaria habrá de ser escalonada (crawling peg) o fuerte, a fin de no perder competitividad cambiaria nominal.

Las reservas, se hallan en un nivel de u$s28.000 millones, donde el devenir de las mismas -Club de Paris mediante- podrían disminuirlas. Esta situación nos estaría poniendo en presentación para una nueva etapa de endeudamiento debido a los vencimientos a operarse en el año, siendo esta una etapa que para los bancos comerciales internacionales no resulta despreciable pues en términos financieros estamos subendeudados.

Desde octubre de 2013, el nivel de actividad profundizó su tendencia a la baja y hasta el momento no se ha logrado moderar el impacto negativo de la caída en automotores con una alta influencia en el ponderador industrial.

Si bien, los sectores más dinámicos del sector manufacturero se encuentran con severas caídas, hay otros como oleaginosos y harinas que muestran un comportamiento positivo que no altera, sin embargo, la tendencia para los restantes.

En el escenario descripto, durante el 1er trimestre de 2014, se han observado caídas en el empleo tanto formal como en cantidad de horas trabajadas, si bien morigeradas por la intervención del Ministerio de Trabajo.

La puja salarial por su parte, salvo algunas excepciones, no ha logrado cierres de paritarias positivas en términos de la evolución de precios y ello explica el enfriamiento, como la definen los analistas de mercado, siendo esto un reflejo del nivel de actividad de la industria, el consumo de las familias y privado y el factor que mejor explica la evolución descendente en la mediciones de los precios atribuible a una no deseable caída de demanda.

Mercado interno en contracción, estancamiento en la construcción y un Brasil dinámico y complicado permiten prefigurar un 2014 con perspectivas muy bajas para mejorar sus performances.

En efecto, la industria de la construcción evidencia una caída prolongada y se descuenta que la misma habrá de profundizarse y esto se trasladará a otros bienes relacionados con esa actividad.

El stock de créditos de la economía entre diciembre 2013 y abril 2014 se expandió un 4,9%.

 

El saldo en cuenta corriente se incrementó un 2,6% y se observó una caída en cajas de ahorro de un 5%.

 

Las colocaciones a plazo fijo han sido el impulsor dinámico del sector explicado en los incrementos de las tasas de interés que a su vez se explican en la necesidad de pisar pesos.

Si bien sumisamente, se percibe en el sistema una cierta morosidad en el cobro de los créditos del sector privado, esto atribuible a la suba de las tasas y las derivaciones del poder adquisitivo del salario con la expectativa de caída de horas trabajadas.

 

Para el segmento de créditos personales, la tasa es de 2,9% si bien históricamente medida es baja, no deja de ser una luz de alarma.

Sí es deducible que esto tiene un comportamiento distinto en las economías regionales, donde el tema se propagaría con quizá mayor velocidad.

 

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