La crisis – y el futuro- del capitalismo global

¿Se trata solamente de otra pasajera crisis inherente al sistema de acumulación capitalista? ¿Es acaso un problema político (la exagerada desregulación de los mercados)? ¿Un problema moral (la ambición y la avaricia desmesurada de la élite financiera)? ¿O tal vez sea un problema de falta de innovación tecnológica, como lo sugieren algunos?

7 enero, 2013

Una serie de libros editados en este último año se dedican a bucear en la crisis financiera global y sus posibles salidas. James O’Toole, profesor de Ética de Negocios de la Universidad de Denver, escogió cinco de los mejores libros del 2012, para discutir el tema del mercado y la moral en el capitalismo (a solicitud de Booz & Co.).

Comienza reseñando, desde “la derechaâ€, el libro Why Capitalism? (¿Por qué capitalismo?), de Allan Meltzer, profesor de la Universidad Carnegie Mellon. La conclusión a la que llega Meltzer en su libro es que la crisis financiera ha sido causada por acciones gubernamentales y ha sido estimulada por los críticos del capitalismo enfocados en la “confiscación y la redistribuciónâ€, en nombre de “la igualdad y la justiciaâ€. Para Meltzer los problemas morales y los principios éticos no tienen ningún papel que jugar en los sistemas económicos. El único metro que debe usarse para evaluarlos debe ser su capacidad de generar crecimiento económico. Así que su conclusión es simple: necesitamos mercados totalmente desregulados.

En el extremo de la “izquierdaâ€, O`Toole sitúa a The Price of Inequality: How Today’s Divided Society Endangers Our Future (El precio de la desigualdad: cómo la división actual de la sociedad pone en peligro nuestro futuro), del premio Nobel Joseph E. Stiglitz. En este libro Stiglitz refuta los argumentos liberales de Meltzer, con argumentos “igualitariosâ€. Para O´Toole ninguno de los dos textos tienen mucho que aportar, ya que lo que dicen fue dicho décadas atrás en Capitalismo y Libertad de Milton Friedman, por parte de “la derecha†y en Igualdad y Eficiencia: la Gran Concesión, de Arthur Okun, por parte de “la izquierdaâ€. De cualquier manera, cree que vale la pena leerlos.

Más interesante es A Capitalism for the People: Recapturing the Lost Genius of American Prosperity (Capitalismo para la gente: Recuperando el genio perdido de la prosperidad americana), del profesor de la Universidad de Chicago, Luigi Zingales. Lo peculiar de este texto, según O`Toole es que Zingales es un discípulo de Milton Friedman y la argumentación principal del libro es que la actual crisis es consecuencia de una non sancta alianza entre los agentes financieros de Wall Street y los agentes políticos de Washington. Zingales sostiene que este “capitalismo de compinches†causa los mismos efectos que produciría si el gobierno fuera el propietario de los medios de producción y los comisarios estipularan el precio de los bienes y servicios (como en un sistema comunista). Así, la democracia es restringida y la economía es ineficiente.

Capitalismo de compinches

Para Zingales, los dos partidos políticos son partícipes de esta alianza non sancta. Y menciona los casos del secretario del Tesoro de Clinton, Robert Rubin, convertido en ejecutivo de Citigroup, y del secretario del Tesoro de Bush, Hank Paulson, ex director general de Goldman Sachs. Según O`Toole, Zingales ofrece clara evidencia de los conflictos de intereses en que navegan las aguas del capitalismo de compinches. Pero aún más insidioso –porque es menos visible- son los miles de lobbyistas corporativos en relación simbiótica con funcionarios de Washington.

Zingales argumenta que la crisis actual es una consecuencia inevitable de un sistema donde las grandes corporaciones operan en mercados altamente concentrados y tienen tal poder que compiten entre ellas por favores políticos, subsidios y exenciones impositivas, en vez de competir por el favor de los consumidores. Actualmente la competencia en el mercado es teórica y la confianza  de la gente en el sistema está llegando a un punto de quiebra.

Pero Estados Unidos puede lograr mayor justicia y prosperidad. Es más, el libro de Zingales sugiere que difícilmente pueda lograrse la segunda sin la primera. Y ve en la falla de lograr tanto una como la otra, la causa del crecimiento del grupo republicano de “extrema derecha†Tea Party, así como del surgimiento del grupo Occupy Wall Street. La gente común a ambos lados del espectro está indignada con las ayudas gubernamentales a las incompetentes firmas financieras y los extraordinarios premios que reciben los ejecutivos, que son más capaces exportando puestos de trabajo que exportando mercancías, asegura Zingales en una frase que difícilmente pueda ser rebatida. La actual concentración de poder político en los Estados Unidos atenta contra la igualdad de oportunidades necesaria para lograr una eficiente meritocracia.
Zingales propone una economía “pro mercadoâ€, en vez de una economía “pro negociosâ€. Para estimular la meritocracia, Zingales propone apoyos a la educación primaria y secundaria. Para reducir el poder de las grandes corporaciones, recomienda mayor legislación antimonopólica, límites más estrictos en derechos de autor y patentes. Para disminuir su influencia en Washington, pondría un impuesto progresivo a las contribuciones políticas. Propone también más acceso gubernamental a las bases de datos de las corporaciones y sostiene que la actual desconfianza de la población ante las instituciones financieras y las corporaciones, es una herramienta fundamental a utilizar para restaurar la ética  en el mercado y lograr un capitalismo competitivo.

En suma –dice O`Toole-, la primera mitad del libro promercado y anticorporaciones  de Zingales, explica cómo es que Estados Unidos se está yendo al infierno política y económicamente. Desafortunadamente, las propuestas que ofrece parecen inadecuadas para la tarea de la redención. Como en El Infierno de Dante, parece ser que nosotros, pecadores, terminaremos abandonando toda esperanza.

El mercado amoral

La propuesta más controversial de Un Capitalismo para la Gente es la de modificar el sistema actual de financiación de la educación superior, que consiste en endeudamiento familiar, por otro de financiamiento de capital, en el cual los inversionistas poseerían un porcentaje de los ingresos obtenidos por el graduado. Esta propuesta ilustra la creencia básica de que hay soluciones de mercado a cualquier problema social.
El profesor de Harvard Michael Sandel, sostiene que las soluciones de mercado son más eficientes, pero muchas veces acarrean una pesada carga ética. En What Money Can’t Buy: The Moral Limits of Markets (Lo que el dinero no puede comprar: el límite moral de los mercados), Sandel apunta directamente contra el concepto básico de los economistas neoliberales; es decir, que los mercados desregulados conllevan a la optimización y el virtuosismo en el ciclo total de la mercancía, donde se benefician tanto el oferente como el consumidor.
Estamos viviendo un era de triunfalismo del mercado, en la cual todo está a la venta -dice Sandel-, incluyendo el derecho a inmigrar o la admisión a las universidades de élite. La preocupación de Sandel es que si las ideas de Meltzer y Zingales fueran aplicadas, terminarían monetizando y comercializando toda actividad relacionada con la salud, la educación, la seguridad social, la procreación, la recreación, la protección ambiental y todos los derechos que alguna vez fueron del dominio de las familias, las comunidades, las iglesias y las organizaciones civiles. “Poner precio a las cosas buenas de la vida, puede corromperlasâ€, escribe Sandel.

El autor tiene un talento especial para utilizar ejemplos de la vida cotidiana para explicar complejos problemas filosóficos e ilustrar la corrosiva tendencia de los mercados. Por ejemplo, la historia de un jardín maternal que tenía problemas porque los padres llegaban tarde a recoger a sus hijos. La dirección se vio obligada a contratar una persona para que se quedara con los niños después del horario de cierre. Para resolver el problema económico que esto significaba, el centro decidió aplicar una multa financiera a quienes llegaran tarde a buscar a sus hijos. El resultado fue que el nivel de llegadas tarde se incrementó.

Sandel usa este ejemplo para mostrar la importancia de las normas sociales en la vida de la comunidad y cómo éstas se desvirtúan cuando entra en juego el dinero. No aboga por una mayor distribución de la riqueza ni por la igualdad económica. Sostiene que ciertos principios básicos deben ser mantenidos fuera de la esfera del mercado (por ejemplo: la libertad individual, los parques nacionales, el acceso a la educación).
Cuando todo está a la venta, el resultado es la segmentación de la sociedad entre los que pueden acceder a los bienes básicos y aquellos que no pueden acceder. “Lo que importa es que la gente con diferentes historias y posiciones sociales puedan encontrarse unos con otros, porque así es como aprendemos a negociar y aceptar las diferencias y esto nos lleva a preocuparnos por el bien comúnâ€, escribe Sandel. Para el autor, las decisiones políticas tienen dimensiones morales tanto como económicas.

Por encima de la razón

O`Toole considera que este año la gran cantidad de libros sobre la crisis global, presenta una variedad sorprendente –y hasta absurda- de opiniones. Si bien pondera como de máximo interés los libros de Zingales y Sandel, el libro del año sobre este debate que más le impactó fue The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion (El Pensamiento Correcto: Por qué la gente buena se enfrenta por la política y la religión.), del sicólogo Jonathan Haidt.

La tesis central de este libro es que para la mayoría de nosotros la lógica de los argumentos presentados por los economistas y otros especialistas es irrelevante a la hora de realizar nuestro proceso de decidir qué o quién es lo más conveniente. Haidt presenta consistente evidencia de que lo que consideramos parte de nuestra ideología está basado en nuestras emociones y no en la razón, y nuestros sentimientos están determinados principalmente (aunque no exclusivamente) por nuestros genes.

Cuando nos encontramos con dilemas de alto nivel relativos a temas morales, valores y principios “la intuición viene primero, luego la estrategia de razonamientoâ€. Primero nos hacemos una idea sobre lo que está bien o mal respondiendo a nuestras emociones viscerales, y a partir de ahí inventamos argumentos lógicos para justificar nuestra posición (o para tratar de convence a otros).

Haidt demuestra que “la mente está dividida, como un jinete (lógica) sobre un elefante (intuición), y el trabajo del jinete es servir al elefanteâ€. Según el autor 99% del proceso mental depende de las emociones y es por eso que cuando los políticos apelan a la lógica tienen tan poco éxito en cambiar las mentes del electorado. Aún más, para Haidt muy poca gente cambia sus ideas en base al razonamiento lógico en lo que respecta a moral o valores éticos. Así como los libertarios están marcados para el amor libre, los liberales para ser respetuosos, los conservadores para ser leales a la autoridad y la santidad, las respuestas que cualquier lector da a los diferentes argumentos que presentan los libros antes reseñados, también está preordenada.

La conclusión de Haidt va en contra de todo lo que queremos creer. Queremos pensarnos como seres racionales. Es especialmente desalentador para aquellos dedicados a la educación, cuya tarea es inculcar en el alumno el amor al razonamiento. Haidt presenta un estudio tras otros para apoyar sus conclusiones y O’Toole finalmente se da cuenta de que le cuesta mucho contradecir la tesis del autor. Odio admitirlo, dice O`Toole, pero recuerdo pocos casos en los que alguien haya cambiado de idea sobre valores morales en base a argumentos lógicos. Aunque me encontré a mi mismo argumentando contra cada conclusión de Haidt, dice O`Toole (por ejemplo, sus ideas llevan a un peligroso relativismo moral ¿acaso no hay cosas que son indudablemente despreciables como el racismo o la intolerancia religiosa?), el autor provee una concisa visión de conjunto sobre las más significantes controversias concernientes a la naturaleza humana. Y ahí radica su fortaleza.

Aprendí muchísimo leyendo este libro, dice O`Toole. Me ayudó a entender cómo yo mismo respondí a los libros reseñados anteriormente y me ayudó a entender que será muy difícil acercar posiciones entre las diferentes propuestas ideológicas que proponen soluciones a la crisis del capitalismoâ€. No sólo lo considera el mejor libro del año, sino el mejor libro de ciencias sociales desde The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil, publicado por Philip Zimbardo en 2007. “Es tan bueno, que estoy dispuesto a pasar por alto que contradice su propia tesis. Hizo cambiar mis ideas en base al razonamiento y no apelando a mis emocionesâ€.

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