Huséin no ayudó a al Qaeda ni tuvo nexos con az-Zarkawí

Así dictaminó un comité senatorial norteamericano, desechando manifestaciones de George W.Bush y otros altos funcionarios. Ni Huséin ni el líder iraquí de al Qa’eda tenían vínculos entre sí, salvo que ambos eran sunníes.

8 septiembre, 2006

El informe fue difundido por el comité de inteligencia de la cámara alta. Apoyado en evaluaciones de la CIA, hechas en 2005 pero hasta ahora secretas, el documento llega justo mientras Estados Unidos se apresta a recordar los hechos del 11 de septiembre de 2001. Días antes, Bush mismo admitió que había cárceles clandestinas controladas en el extranjero por la propia agencia.

Dirigentes demócratas y algunos republicanos liberales señalan que las nuevas revelaciones dejan sin el último sostén a las justificaciones de la Casa Blanca para invadir Irak y sumir a Estados Unidos en una guerra sin desenlace a la vista. Cabe recordar que el ataque se inició en marzo de 2003 y la captura del dictador no mejoró la situación de los ocupantes.

El veredicto senatorial “demuestra que los reiterados alegatos del gobierno, en cuanto a pasados o presentes nexos entre al Qa’eda y Saddam, eran erróneos. En realidad, se buscaba explotar la profunda impresión de inseguridad entre los norteamericanos, producto de los ataques de 2001”. Así afirma el senador John Rockefeller (Virginia occidental), el demócrata más relevante del comité.

Patrick Roberts, republicano y jefe del panel, acusó a los demócratas de “presentar una versión engañosa del documento. En realidad, se trata de cargos tan viejos como infundados”. Roberts es muy allegado al vicepresidente Richard Cheney, que sigue creyendo en las causas esgrimidas para la invasión.

En el otro extremo, el senador demócrata Carl Levin (Michigan) responsabiliza a Bush por haber insistido en esas falsedades. Así sucedió tras la muerte en combate de az-Zarkawí, hace algunas semanas, cuando era la máxima figura de al Qa’eda en la mesopotamia.

El informe fue difundido por el comité de inteligencia de la cámara alta. Apoyado en evaluaciones de la CIA, hechas en 2005 pero hasta ahora secretas, el documento llega justo mientras Estados Unidos se apresta a recordar los hechos del 11 de septiembre de 2001. Días antes, Bush mismo admitió que había cárceles clandestinas controladas en el extranjero por la propia agencia.

Dirigentes demócratas y algunos republicanos liberales señalan que las nuevas revelaciones dejan sin el último sostén a las justificaciones de la Casa Blanca para invadir Irak y sumir a Estados Unidos en una guerra sin desenlace a la vista. Cabe recordar que el ataque se inició en marzo de 2003 y la captura del dictador no mejoró la situación de los ocupantes.

El veredicto senatorial “demuestra que los reiterados alegatos del gobierno, en cuanto a pasados o presentes nexos entre al Qa’eda y Saddam, eran erróneos. En realidad, se buscaba explotar la profunda impresión de inseguridad entre los norteamericanos, producto de los ataques de 2001”. Así afirma el senador John Rockefeller (Virginia occidental), el demócrata más relevante del comité.

Patrick Roberts, republicano y jefe del panel, acusó a los demócratas de “presentar una versión engañosa del documento. En realidad, se trata de cargos tan viejos como infundados”. Roberts es muy allegado al vicepresidente Richard Cheney, que sigue creyendo en las causas esgrimidas para la invasión.

En el otro extremo, el senador demócrata Carl Levin (Michigan) responsabiliza a Bush por haber insistido en esas falsedades. Así sucedió tras la muerte en combate de az-Zarkawí, hace algunas semanas, cuando era la máxima figura de al Qa’eda en la mesopotamia.

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