Gas: Europa lejos de independizarse de Rusia

La anexión de Crimea por parte de Rusia y el aumento de la presión para que Ucrania pague su deuda de gas han vuelto a poner en peligro la seguridad energética europea.  La sola incertidumbre sobre lo que puede pasar es dañina.

Alexei Miller, CEO de la compañía rusa exportadora de gas Gazprom, conminó el lunes  a  Ucrania a saldar su deuda de US$ 3.500 millones además dela provisión de gas de junio por adelantado el 31 de mayo. Si no lo hace, Rusia interrumpirá el suministro. Con este antecedente, los países europeos que también  dependen de Gazprom para su abastecimiento energético, ponen sus barbas en remojo.

Rusia es el elemento más importante en el abastecimiento energético de Europa y, por ende, de la economía. La calificadora Fitch Ratings advierte que la crisis puede escalar y conducir al corte de la provisión gasífera a Europa y que cortaría la incipiente recuperación del viejo continente.

Según datos del Strategic Forecasting, se calcula que la demanda de gas de Europa llegará a los 400 billones de metros cúbicos para 2030. Luego de esta nueva crisis del gas entre Rusia y Ucrania, los países de la UE  ven aun con más claridad de tener una ruta alternativa a Ucrania, a través de la cual Rusia transporta sus exportaciones de gas a Europa.

Rusia aporta 27% de la demanda anual de gas de Europa y 40%  de eso se canaliza a través del gasoducto ucraniano. Cualquier alteración en la provisión podría tener un efecto  tremendo para los países de la región.  Bulgaria y República checa  dependen de Rusia para 85% y 80% de su gas respectivamente. Hungría, Polonia y Eslovaquia también son fuertemente dependientes de las importaciones rusas.

Tal vez ni siquiera sea necesaria la interrupción del suministro para causar estragos. La misma sensación de incertidumbre  podría llegar a aumentos de precio que serían negativos para recuperar las economías europeas. 

El viejo sueño de la Unión europea de romper su dependencia energética de Rusia revivió con la crisis de Ucrania. Sin embargo,  la participación rusa de gas en el mix de abastecedores – Noruega, Rusia, Argelia, África Occidental y Medio Oriente – aumentó en los últimos tres años porque bajó la producción local. Por otro lado, las inversiones en rutas alternativas de aprovisionamiento han tenido un éxito relativo. El gasoducto Nabucco de Turquía a Austria fue abandonado en julio 2013 y la capacidad de los que fueron completados representa menos de 20%  de la provisión que viene de Rusia. Para romper el lazo habría que hacer inversiones inmensas en terminales de gas natural licuado y eficiencia energética.

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