La Fundación Mediterránea publicó el artículo “Granos, carnes y leche: precios, balances y perspectivas”, un análisis del IERAL sobre la trayectoria de los precios al productor durante 2025 y su comparación con referencias de largo plazo en pesos y dólares constantes.
Un balance heterogéneo por cadenas
El relevamiento planteó un escenario dispar para el agro argentino. Algunas producciones sostuvieron o mejoraron su poder de compra, mientras otras enfrentaron una combinación menos favorable de precios, costos y condiciones de mercado. En el documento se destacó que los resultados estuvieron condicionados por variables comunes —clima, contexto internacional, tipo de cambio real y marco impositivo—, aunque con impactos distintos según el producto.
Ganadería: la excepción del año
En la comparación contra el pasado, la ganadería bovina fue la única actividad con balance positivo en 2025. Los precios de la hacienda superaron la inflación tanto en animales con destino a faena como en categorías de invernada.
El trabajo describió “únicos verdes” para este segmento. En términos reales interanuales, el novillito en Cañuelas subió 13% y los terneros en Remates de Feria aumentaron 18%. Además, ambos valores quedaron 16% por encima del promedio de las últimas dos décadas.
Granos: repunte final, pero por debajo de referencias
En soja y maíz se observó una recuperación hacia diciembre, aunque el promedio anual de 2025 se ubicó por debajo de los niveles históricos. El informe lo vinculó con un contexto internacional débil y con un tipo de cambio real que limitó el poder de compra del dólar en el mercado interno.
En la comparación interanual, los principales granos cayeron entre 3% y 18% y se ubicaron entre 10% y 22% por debajo de su promedio histórico. El trigo fue el que peor comparó, seguido por la soja y, en menor medida, por el maíz.
Leche y porcinos: caída real de precios
La lechería mostró en 2025 una recuperación productiva, pero con precios reales en baja. La leche cruda retrocedió 14% interanual y quedó 7% por debajo de su promedio histórico.
En producción porcina, el capón tipificado (valor máximo) cayó 2% interanual y se ubicó casi 20% por debajo de su promedio. En el cierre del año, trigo, capón y leche terminaron debilitándose.
Hacia adelante, el análisis señaló como claves la estabilidad macroeconómica y reglas de juego previsibles para convertir señales puntuales en mejoras más sostenidas.












