Una reconfiguración planetaria

¿Estamos en los umbrales de una quinta revolución industrial?

La incertidumbre es la única constante de este proceso global de crisis pandémica, que impide tener certezas respecto de cuál será el impacto final de esta situación mundial.

28 agosto, 2020

Por: Luis Lehmann (*)

Desde ya resulta muy difícil reconocer el grado del cambio social mientras nos encontramos inmersos en él.

Al Gore plantea la revolución de sostenibilidad. ¿Significará el reencuentro de la industria con el ambiente?
La mayoría de opiniones respecto del horizonte post pandemia dejan de lado profecías distópicas de ruptura sistémica. Así lo manifiesta por ejemplo el estratega global Parag Khanna: “El mundo ya iba a diferentes velocidades, la pandemia va a acelerar las tendencias en curso”.
Lo que no es tendencia, sino un hecho, es que afrontamos “la interrupción de alcance planetario más abrupta de la actividad económica de la historia”, tal como afirma el economista británico Adam Tooze. Por ello, tal como indica el filósofo israelí Yuval Harari, “las decisiones que tomemos tendrán un impacto durante años y décadas y reconfigurarán el planeta”.
En esa dirección, y dejando de lado el fracaso de la “diplomacia ambiental”, la Unión Europea toma el liderazgo en la recuperación sostenible y se propone producir un cambio de enfoque en 3 o 4 años, que en condiciones normales llevaría entre 15 o 20.
Es lo que está sucediendo con energías renovables como la solar. Según Ramez Naam, uno de los gurús de la energía de la Singularity University, se alcanzaron valores de generación que no se esperaban lograr hasta 2035 (si bien es cierto que también bajó el petróleo, su refinación y transporte le agrega costos).
Esta aceleración de tendencias encuentra literalmente a medio mundo fuera de la cuarta revolución industrial. Su resultado, un aumento notorio de la desigualdad. En ese contexto, en un reciente artículo para la revista Wired, Al Gore plantea la necesidad de una “revolución de la sostenibilidad”. El ex candidato es actualmente presidente de Generation Investment Management, una firma de inversión de capitales que cuenta con US$ 20 mil millones enfocado a empresas sostenibles.

Nuevas realidades

Marcando el momento en el que se encuentran las ideas y el rol de los actores, Gore destacó que “al responder a la pandemia, ha habido un reconocimiento creciente en todo el mundo de las nuevas realidades políticas y sociales que nos dan una obligación generacional de cambiar a un mundo más sostenible. Gobiernos, empresas e inversores deben desempeñar un papel para garantizar que las medidas de emergencia y recuperación a corto plazo conduzcan a un futuro mejor y más resistente”.
En acuerdo con el concepto de “gobierno corporativo integrado” propuesto por el Foro Económico Mundial, que plantea pasar de un capitalismo de accionistas -que se centra en los costos y beneficios financieros y operativos- a un modelo impulsado por los interesados -centrado en los riesgos y oportunidades ambientales y sociales-, Gore manifiesta que “ha habido un cambio fundamental en el pensamiento en el mundo de los negocios y en el mundo de los inversores.
Sólo en los últimos seis meses, tanto la Business Roundtable como la British Academy han realizado un cambio fundamental en su definición del propósito de una corporación. Han destronado la primacía de los accionistas (shareholders) y han enfatizado el análisis de múltiples partes interesadas (stakeholders) y una visión a largo plazo”.

Finanzas sostenibles

Desde ya el enorme crecimiento de las finanzas sostenibles tienen un efecto orientador. Y en ellas es relevante también el rol del sector público. Como dándole la razón a lo que manifestara tiempo atrás Mariana Mazzucatto, economista italo-americana, pareciera que los gobiernos están haciendo “lo que muchos economistas tradicionales les han dicho que eviten: crear y formar nuevos mercados, acoger la incertidumbre y correr grandes riesgos”.
Entre otras apuestas del sector público, el Plan Next Generation de la Unión Europea volcará billones de euros para impulsar la digitalización y la transición ecológica que evite la desigualdad.
Superando la dicotomía entre economía y ambiente, ¿será esta nueva “revolución de sostenibilidad” que estamos viviendo, el punto de cierre definitivo del ciclo extractivo lineal de la industria y su reconciliación circular con el ambiente? Si la respuesta es afirmativa, será entonces el comienzo de la “Quinta Revolución Industrial”, con el ser humano como centro.

(*) Autor del libro “Economía Circular, el cambio cultural”.

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