Enojo de senadores radicales

Protestan contra Santibañes. Algunos otros quieren mantenerse alejados de la disputa para no favorecer lo que consideran como una jugada política del justicialismo.

No sólo los legisladores del Frepaso reaccionaron con vehemencia a las conocidas declaraciones de Fernando de Santibañes al diario La Nación. También lo hicieron senadores de la Unión Cívica Radical, encabezados por Leopoldo Moreau – cercano al pensamiento de Alfonsín – y Mario Losada. Los acompañaron en su crítica sus compañeros de bancada Raúl Galván, Luis León, Eduardo Angeloz, Néstor Rostan, Alberto Maglietti, Jorge Agúndez, Humberto Salum y Javier Meneghini.

Otro grupo, formado por José Genoud, Luis Molinari Romero, José María García Arecha y Juan Ignacio Melgarejo alegó, para no sumarse a los anteriores, que no deseaban favorecer la táctica política del justicialismo.

A los hombres que representan en el Congreso a la Alianza, no les bastó la poco habitual dureza del comunicado con que la Presidencia intentó poner en caja al polémico jefe de la SIDE. Es que interpretan los dichos de Santibañes como una intolerable forma de presión de los círculos financieros en los que aquel se mueve como pez en el agua.

Muchos atribuyen la renuncia anticipada de Alfonsín a culminar su mandato en 1989 a la asfixiante presión de los mismos intereses que actualmente ejercen lobby en la Casa Rosada para extremar las medidas de reajuste sin tomar en cuenta las consecuencias en el orden social.

Fernando de la Rúa se ve obligado a elegir, de alguna manera, entre la vieja amistad que lo une al banquero, o la estructura política sobre la que apoyó su escalada hasta Balcarce 50. En la cual, como es notorio, un sector de importancia, tanto numérica como de representación, proviene de líneas de concepción doctrinaria en abierta contradicción con el pensamiento neoliberal que aquel expresa.

No sólo los legisladores del Frepaso reaccionaron con vehemencia a las conocidas declaraciones de Fernando de Santibañes al diario La Nación. También lo hicieron senadores de la Unión Cívica Radical, encabezados por Leopoldo Moreau – cercano al pensamiento de Alfonsín – y Mario Losada. Los acompañaron en su crítica sus compañeros de bancada Raúl Galván, Luis León, Eduardo Angeloz, Néstor Rostan, Alberto Maglietti, Jorge Agúndez, Humberto Salum y Javier Meneghini.

Otro grupo, formado por José Genoud, Luis Molinari Romero, José María García Arecha y Juan Ignacio Melgarejo alegó, para no sumarse a los anteriores, que no deseaban favorecer la táctica política del justicialismo.

A los hombres que representan en el Congreso a la Alianza, no les bastó la poco habitual dureza del comunicado con que la Presidencia intentó poner en caja al polémico jefe de la SIDE. Es que interpretan los dichos de Santibañes como una intolerable forma de presión de los círculos financieros en los que aquel se mueve como pez en el agua.

Muchos atribuyen la renuncia anticipada de Alfonsín a culminar su mandato en 1989 a la asfixiante presión de los mismos intereses que actualmente ejercen lobby en la Casa Rosada para extremar las medidas de reajuste sin tomar en cuenta las consecuencias en el orden social.

Fernando de la Rúa se ve obligado a elegir, de alguna manera, entre la vieja amistad que lo une al banquero, o la estructura política sobre la que apoyó su escalada hasta Balcarce 50. En la cual, como es notorio, un sector de importancia, tanto numérica como de representación, proviene de líneas de concepción doctrinaria en abierta contradicción con el pensamiento neoliberal que aquel expresa.

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