Energía: baja el termómetro y suben las restricciones

Desde esta semana, la demanda residencial –hace más frío- impone nuevas restricciones a la industria. Entretanto, habrá gas boliviano, pero no será barato. Mientras, se analizan otras soluciones.

Para equilibrar el mayor consumo familiar, por el descenso del termómetro, se acentúan restricciones de abastecimiento a las empresas. La semana pasada, con registros superiores a los 30 grados, exigió restricciones por hasta siete millones de metros cúbicos de gas natural. Ahora, los técnicos hablan de 10 millones (+14,9%).

La limitaciones alcanzan a usuarios cuyos contratos son pasibles de suspender e interrumpir. Por ende, abonan tarifas inferiores a las normales.

El frente externo tampoco es fácil. Por un lado, las autoridades dan por hecho que se importará gas de Bolivia –el acuerdo se firma el miércoles, por 4.000.000 m3 diarios-, pero, por el otro, costará US$ 1,38 por BTU, 15% sobre los valores previstos.

En cuanto a Chile, una delegación de legisladores se reúne hoy lunes con colegas argentinos, para analizar los perjuicios que la crisis energética argentina les causa a los vecinos occidentales, al reducir en 3.300,000 m3 la provisión. También se hablará de las expresiones algo desmedidas lanzadas por el presidente Eduardo Lagos.

En un plano diferente, y reservado, se examina –en algún rincón del gobierno- un “paliativo de última instancia”, tradicionalmente tabú en Argentina. Hace a los combustibles derivados de hidrocarburos y a severas restricciones sobre usuarios “no prioritarios”. Dicho de otro modo, los autos particulares, que pagarían naftas, gas oil y GNC algo más caros que los vehículos afectados a transporte público –taxis inclusive-, camiones, etc. También se contemplan restricciones en el acceso a cascos urbanos.

Para equilibrar el mayor consumo familiar, por el descenso del termómetro, se acentúan restricciones de abastecimiento a las empresas. La semana pasada, con registros superiores a los 30 grados, exigió restricciones por hasta siete millones de metros cúbicos de gas natural. Ahora, los técnicos hablan de 10 millones (+14,9%).

La limitaciones alcanzan a usuarios cuyos contratos son pasibles de suspender e interrumpir. Por ende, abonan tarifas inferiores a las normales.

El frente externo tampoco es fácil. Por un lado, las autoridades dan por hecho que se importará gas de Bolivia –el acuerdo se firma el miércoles, por 4.000.000 m3 diarios-, pero, por el otro, costará US$ 1,38 por BTU, 15% sobre los valores previstos.

En cuanto a Chile, una delegación de legisladores se reúne hoy lunes con colegas argentinos, para analizar los perjuicios que la crisis energética argentina les causa a los vecinos occidentales, al reducir en 3.300,000 m3 la provisión. También se hablará de las expresiones algo desmedidas lanzadas por el presidente Eduardo Lagos.

En un plano diferente, y reservado, se examina –en algún rincón del gobierno- un “paliativo de última instancia”, tradicionalmente tabú en Argentina. Hace a los combustibles derivados de hidrocarburos y a severas restricciones sobre usuarios “no prioritarios”. Dicho de otro modo, los autos particulares, que pagarían naftas, gas oil y GNC algo más caros que los vehículos afectados a transporte público –taxis inclusive-, camiones, etc. También se contemplan restricciones en el acceso a cascos urbanos.

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