En el primer trimestre del año, el Índice de Clima de Negocios® (ICN) registró una importante caída tanto a nivel trimestral (14,3%) como a nivel anual (12,3%), comportamiento que es compatible con un escenario de recesión económica.
En este contexto se espera un escenario de recesión, con alta inflación y que las empresas continúen retrasando sus decisiones de inversión.
Por su parte, el Índice de Rentabilidad Empresarial (IRE) descendió un 6,4 en términos anuales y un 2,8% a nivel trimestral. Este comportamiento se debe al estancamiento de la actividad económica y al incremento de los costos por la aceleración inflacionaria durante este periodo.
A su vez, el Índice de Clima Esperado (ICE) registró una fuerte caída tanto en términos anuales (40,3%) como trimestralmente (38,5%). Esto es consecuencia de la caída de las expectativas económicas tras el ajuste del tipo de cambio durante el mes de enero, de la aceleración inflacionaria, de las perspectivas de recesión económica para el año y a la incertidumbre sobre el resultado final de las paritarias.
Perspectivas
Para 2014 se espera que la actividad registre un comportamiento negativo como consecuencia de la caída del poder adquisitivo del salario, del deterioro de las expectativas económicas en general y del incremento de las tasas de interés.
En el caso de la inflación, el escenario más optimista es que se ubique entre 30 y 35%.
Se estima que la incertidumbre se mantenga elevada hasta que las autoridades definan la evolución de las cuentas públicas, la emisión monetaria necesaria para financiar el déficit fiscal y el comportamiento de las variables monetarias.
De estas variables dependerá la dinámica de las reservas, del tipo de cambio, la inflación y la conflictividad laboral de los próximos meses.
En este contexto, el clima de negocios se mantendrá en los bajos valores actuales, por lo tanto es de esperar que las empresas continúen retrasando sus decisiones de inversión.
El ICN es un indicador macroeconómico, que mide y cuantifica un conjunto de variables que, combinadas entre sí, representan las condiciones que facilitan o complican la actividad empresarial e impactan, en consecuencia, en la toma de decisiones de inversión productiva y definen el nivel de actividad económica.
Anticipa al comportamiento de ambas situaciones, tanto a la baja como a las recuperaciones. Lo componen dos subíndices que miden: a) la Rentabilidad Empresarial (IRE), reflejo de las condiciones presentes y b) el Clima Esperado (ICE), indicando percepciones de la situación futura.