El gradualismo en el ajuste interno

En exportaciones, productos primarios y manufacturas de origen agropecuario son el grueso de la incidencia negativa.

Los recientes datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA) divulgados por INDEC muestran nuevamente (y por décimo noveno mes consecutivo) una balanza comercial deficitaria. El rojo de US$ 789 millones en julio, producto de unas exportaciones creciendo 1,7% respecto de igual mes de 2017 y las importaciones haciéndolo en el orden del 2,2%, es muy similar a aquel de julio de 2017 (US$ -748) y de hecho representa una pequeña suba, de 5%, lo que parecería a priori incompatible con un escenario de ajuste externo. No obstante, varias consideraciones entran en juego al evaluar dicha afirmación, sostiene un informe de la consultora ABECEB.

En primer lugar, hay que contemplar la situación del sector agropecuario, no solo relevante en términos de exportaciones, sino también por el lado de las compras del exterior. En esto entra un doble juego: no solo se contrastan las exportaciones de una cosecha marcadamente inferior, sino que empieza a contrastar la demanda de una siembra que se augura superior a la del año entrante.

Por el lado de las exportaciones, los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario componen el grueso de la incidencia negativa, a cuenta del desplome de las ventas externas de los productos derivados de soja, y por el lado de las importaciones vemos que entre las principales subas a nivel producto figuran ya algunos insumos del sector agropecuario (química inorgánica, abonos).

En la variación de los valores comerciados vale también considerar la distinción entre precios y cantidades. El guarismo de las exportaciones en el mes de julio se debió netamente a un efecto precio (+11,1%), frente a la caída experimentadas en las cantidades (-8,4%), consistente con la reducción en los volúmenes exportados del agro. Por el lado de las importaciones, también declinaron las cantidades en 4,0%, mientras los precios subieron 6,5% respecto a similar mes del año inmediato anterior. Por el lado de las importaciones, las cantidades volvieron a caer (4,0%) continuando con la dinámica de junio, hecho que fue en parte maquillado ya que los precios subieron 6,5% respecto a similar mes del año inmediato anterior. Este juego de precios jugó a favor de las exportaciones: manteniendo los mismos precios que en 2017, el déficit hubiera sido de 930 millones.

La situación atípica que enfrenta la matriz productiva argentina se refleja en la heterogeneidad de la dinámica de las exportaciones por rubros.  La variación en el valor de las exportaciones en julio estuvo inducido, como dijimos, por la contracción de las exportaciones de productos primarios (-23,3%) y manufacturas de origen agropecuarios (-2,8%), lo que contrasta con la buena dinámica de Manufacturas de origen industrial (+14,5%) y el “colchón”  que dieron las mayores ventas de combustibles y energía (+199,1%), dado el incentivo de precios que recibieron las ventas de crudo pesado de la Patagonia, sumado a un efecto base de comparación (la producción se vio afectada por problemas climáticos en 2017).

Hacia el interior de las importaciones, se evidencia también la heterogeneidad: mientras los bienes intermedios, combustibles y lubricantes, y bienes de consumos importados crecían a tasa del 20,5%, 37,4% y 7,9% respectivamente, las compras de bienes de capital, piezas y accesorios para bienes de capital, vehículos automotores de pasajeros y restos cayeron 20,6%, 7,8%, 19,1% y 22,6% interanual. Esto se explica por la diferente sensibilidad de las importaciones a la actividad y tipo de cambio entre usos económicos, sumado al mayor precio de importación de energía.

Viendo la serie desestacionalizada (las importaciones cayeron 1,5% frente a junio y las exportaciones subieron 0,8%) también se encuentra evidencia de que el ajuste externo se seguirá acentuando hacia fin de año. Con todo, auguramos que la balanza comercial del segundo semestre estará a grandes rasgos equilibrada, por lo que el rojo a diciembre no oscilará muy lejos de los actuales 5.100 millones del primer semestre.

En su interior, la caída en los productos primarios se debió principalmente a la caída de las exportaciones de Pescados y mariscos sin elaborar (-26,0%), Cereales (-4,7%) y Semillas y frutos oleaginosos (-83,8%). Por otro lado, la caída en las MOA fue explicado por las bajas en los residuos y desperdicio de la industria alimenticia.

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