El Gobierno aguarda el arribo del FMI

Mientras se espera la llegada del blindaje, Ostuni reconoció que el pacto firmado ayer se trata de un "compromiso duro". Según Duhalde, nadie cree que se congele el gasto provincial por cinco años.

21 noviembre, 2000

Firmado ya, tras más de una semana de arduas negociaciones, el pacto fiscal entre el gobierno nacional y las provincias, que prevé el congelamiento del gasto público para los próximos cinco años, se aguardaban señales concretas para la concreción del prometido “blindaje” financiero, mientras algunos gobernadores advertían que será muy difícil que en la práctica se cumpla el severo acuerdo.

El gobierno nacional ratificó hoy su “satisfacción” por el “final feliz” alcanzado en la búsqueda del pacto, aunque reconoció que es un “compromiso duro” que requerirá mucho esfuerzo para su cumplimiento, según palabras del propio jefe de gabinete, Chrystian Colombo, el principal negociador.

Desde la oposición, el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde advirtió que “nadie cree” que el pacto pueda cumplirse, al asegurar que “eso es lo que se ha firmado pero, evidentemente, no es lo que va a suceder”.

Asimismo, Duhalde estimó que la firma de ese compromiso entre la Nación y las provincias es “en líneas generales, una decisión madura y adulta” para intentar enfrentar la crisis, pero alertó que la “Argentina no va a salir” adelante sino cambia este “modelo absolutamente agotado”.

Mientras el vocero presidencial, Ricardo Ostuni, aseguraba hoy que tras el logro del Gobierno, el “blindaje” que prometieron los organismos financieros internacionales “está prácticamente otorgado”, algunos, como el economista Guillermo Calvo, pusieron en duda, desde los Estados Unidos, que se tratara ya de un hecho.

“En este tema -dijo Calvo- hay un hermetismo enorme acá, y hasta donde yo sé, van a ser modestos en la cifra”.

En tanto, el secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, pidió a la banca que reduzca las tasas de interés como un aporte que se sume al esfuerzo que tendrán que hacer las administraciones provinciales para mantenerse ajustados durante los próximos cinco años.

También sostuvo que es el momento de iniciar un “shock productivo” que de una buena vez ponga en marcha la demorada reactivación.

Sin embargo, las opiniones que llegaban ayer desde Estados Unidos eran optimistas.

En este sentido, el secretario del Tesoro estadounidense, Larry Summers, afirmó que el acuerdo fiscal alcanzado, “coloca a Argentina en buena posición para afrontar los desafíos que tiene por delante”.

Una nota editorial del diario Washington Post, muy inusual, salía en apoyo del paquete financiero el domingo, y afirmaba que la Argentina debería recibir la plata antes de que entre en cesación de pagos para evitar el contagio.

El Fondo Monetario Internacional aceptó la cláusula de emergencia insertada en el acuerdo entre el Gobierno y los mandatarios provinciales y ayer la subdirectora del FMI, Teresa Ter Minassian, dijo que vendrá al país “después del día de Acción de Gracias” en Estados Unidos, que se celebra pasado mañana.

Aunque la demora de la llegada de Ter-Minassian responde, también, a la estrategia elegida por Economía para que el Presidente firme el decreto de reforma previsional sin demoras.

Firmado ya, tras más de una semana de arduas negociaciones, el pacto fiscal entre el gobierno nacional y las provincias, que prevé el congelamiento del gasto público para los próximos cinco años, se aguardaban señales concretas para la concreción del prometido “blindaje” financiero, mientras algunos gobernadores advertían que será muy difícil que en la práctica se cumpla el severo acuerdo.

El gobierno nacional ratificó hoy su “satisfacción” por el “final feliz” alcanzado en la búsqueda del pacto, aunque reconoció que es un “compromiso duro” que requerirá mucho esfuerzo para su cumplimiento, según palabras del propio jefe de gabinete, Chrystian Colombo, el principal negociador.

Desde la oposición, el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde advirtió que “nadie cree” que el pacto pueda cumplirse, al asegurar que “eso es lo que se ha firmado pero, evidentemente, no es lo que va a suceder”.

Asimismo, Duhalde estimó que la firma de ese compromiso entre la Nación y las provincias es “en líneas generales, una decisión madura y adulta” para intentar enfrentar la crisis, pero alertó que la “Argentina no va a salir” adelante sino cambia este “modelo absolutamente agotado”.

Mientras el vocero presidencial, Ricardo Ostuni, aseguraba hoy que tras el logro del Gobierno, el “blindaje” que prometieron los organismos financieros internacionales “está prácticamente otorgado”, algunos, como el economista Guillermo Calvo, pusieron en duda, desde los Estados Unidos, que se tratara ya de un hecho.

“En este tema -dijo Calvo- hay un hermetismo enorme acá, y hasta donde yo sé, van a ser modestos en la cifra”.

En tanto, el secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, pidió a la banca que reduzca las tasas de interés como un aporte que se sume al esfuerzo que tendrán que hacer las administraciones provinciales para mantenerse ajustados durante los próximos cinco años.

También sostuvo que es el momento de iniciar un “shock productivo” que de una buena vez ponga en marcha la demorada reactivación.

Sin embargo, las opiniones que llegaban ayer desde Estados Unidos eran optimistas.

En este sentido, el secretario del Tesoro estadounidense, Larry Summers, afirmó que el acuerdo fiscal alcanzado, “coloca a Argentina en buena posición para afrontar los desafíos que tiene por delante”.

Una nota editorial del diario Washington Post, muy inusual, salía en apoyo del paquete financiero el domingo, y afirmaba que la Argentina debería recibir la plata antes de que entre en cesación de pagos para evitar el contagio.

El Fondo Monetario Internacional aceptó la cláusula de emergencia insertada en el acuerdo entre el Gobierno y los mandatarios provinciales y ayer la subdirectora del FMI, Teresa Ter Minassian, dijo que vendrá al país “después del día de Acción de Gracias” en Estados Unidos, que se celebra pasado mañana.

Aunque la demora de la llegada de Ter-Minassian responde, también, a la estrategia elegida por Economía para que el Presidente firme el decreto de reforma previsional sin demoras.

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