El FMI tratará el caso argentino pero no llegarían nuevas misiones

Este martes en Washington, el director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, Anoop Singh, expondrá ante Horst Kohler y Anne Krueger, números uno y dos del organismo crediticio, las últimas novedades relativas al país.

16 septiembre, 2002

Según trascendió, en el Fondo cayó muy mal el fallo que
declara inconstitucional a la pesificación, medida que reflejaría
la falta de garantías que existen en el país para lograr que se cumplan posteriormente compromisos que ahora se asuman.

Ante la ola de rumores, el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof,
señaló que “hubo quienes hablaron de que llegaría un enviado del
FMI y quienes dijeron que esa visita se suspendió”.

“El FMI tiene mañana una reunión, en donde se evaluará el caso
argentino. En ese marco, se analizará la posibilidad de que llegue
al país algún enviado para continuar las negociaciones. De manera
que no hubo ni hay para el Gobierno ninguna misión del Fondo hasta
que el propio organismo lo decida y lo informe”, señaló el
funcionario en conferencia de prensa.

En tanto, Singh estuvo reunido el jueves pasado en Washington
con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el presidente
del Banco Central, Aldo Pignanelli, quienes recibieron los cuestionamientos que el FMI considera como “obstáculos” para cerrar
un acuerdo con la Argentina.

Entre ellos, se encuentra la continuidad de los amparos
judiciales que favorecen a los ahorristas del corralito, la
independencia del Banco Central, la reforma del sistema financiero
-sobre todo de la banca pública- y el levantamiento gradual del
corralito.

Se sabe en ese sentido, y así se lo habrían hecho saber a
Nielsen, que en el Fondo se recibieron distintos elementos que
permiten suponer a sus funcionarios que el ministro Roberto
Lavagna intenta controlar el Central.

Por ese motivo han consultado en más de una oportunidad sobre
los constantes choques entre Lavagna y el titular del Central,
Aldo Pignanelli, como así también con las máximas autoridadeas de
bancos estatales.

Además, según trascendió, en esa reunión Singh comentó que el
acuerdo se tiene que firmar en un “marco de coincidencias” entre
los distintos sectores políticos del país.

En consecuencia, entre algunos candidatos presidenciales
comenzó a circular un documento elaborado por el Gobierno, donde
se destacan una serie de puntos que se deberían cumplir para
sellar un acuerdo con el Fondo.

Esos puntos pasan por respetar los contratos firmados con
organismos internacionales y las empresas privatizadas, mantener
la austeridad fiscal y también mantener el valor de la moneda.

Según trascendió, en el Fondo cayó muy mal el fallo que
declara inconstitucional a la pesificación, medida que reflejaría
la falta de garantías que existen en el país para lograr que se cumplan posteriormente compromisos que ahora se asuman.

Ante la ola de rumores, el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof,
señaló que “hubo quienes hablaron de que llegaría un enviado del
FMI y quienes dijeron que esa visita se suspendió”.

“El FMI tiene mañana una reunión, en donde se evaluará el caso
argentino. En ese marco, se analizará la posibilidad de que llegue
al país algún enviado para continuar las negociaciones. De manera
que no hubo ni hay para el Gobierno ninguna misión del Fondo hasta
que el propio organismo lo decida y lo informe”, señaló el
funcionario en conferencia de prensa.

En tanto, Singh estuvo reunido el jueves pasado en Washington
con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el presidente
del Banco Central, Aldo Pignanelli, quienes recibieron los cuestionamientos que el FMI considera como “obstáculos” para cerrar
un acuerdo con la Argentina.

Entre ellos, se encuentra la continuidad de los amparos
judiciales que favorecen a los ahorristas del corralito, la
independencia del Banco Central, la reforma del sistema financiero
-sobre todo de la banca pública- y el levantamiento gradual del
corralito.

Se sabe en ese sentido, y así se lo habrían hecho saber a
Nielsen, que en el Fondo se recibieron distintos elementos que
permiten suponer a sus funcionarios que el ministro Roberto
Lavagna intenta controlar el Central.

Por ese motivo han consultado en más de una oportunidad sobre
los constantes choques entre Lavagna y el titular del Central,
Aldo Pignanelli, como así también con las máximas autoridadeas de
bancos estatales.

Además, según trascendió, en esa reunión Singh comentó que el
acuerdo se tiene que firmar en un “marco de coincidencias” entre
los distintos sectores políticos del país.

En consecuencia, entre algunos candidatos presidenciales
comenzó a circular un documento elaborado por el Gobierno, donde
se destacan una serie de puntos que se deberían cumplir para
sellar un acuerdo con el Fondo.

Esos puntos pasan por respetar los contratos firmados con
organismos internacionales y las empresas privatizadas, mantener
la austeridad fiscal y también mantener el valor de la moneda.

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