El FMI se reestructura

El organismo puso en marcha su anunciada reforma. Pretende asumir mayor protagonismo en la prevención de crisis y reducir su papel de salvador de economías imprudentes. Por Patricia Souza (*)

2 diciembre, 2000

(EFE).- Aprendida la lección de la crisis asiática, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto en marcha su anunciada reforma para reducir su papel como salvador de sistemas financieros que incurren en excesivos riesgos.

Con la revisión de algunos de sus mecanismos de crédito y el encarecimiento de los préstamos a largo plazo, el FMI pretende constituirse en un organismo centrado en la prevención de las crisis financieras y apartarse de su imagen como prestamista de último recurso.

El objetivo es “asegurar que los países no confíen en los recursos del Fondo durante períodos excesivamente largos o en cantidades demasiado elevadas”, aseguró el Fondo.

La crisis del sudeste asiático de hace tres años es el telón de fondo de la reforma del FMI, después de que este organismo comprometiese miles de millones de dólares en rescatar a países donde las entidades bancarias se implicaron en operaciones demasiado arriesgadas.

Aunque el Fondo presume de haber contribuido a los actuales índices de crecimiento de algunas de las economías más castigadas por la crisis del verano de 1997, como Corea del Sur, nunca olvidó una experiencia que le valió fuertes críticas.

Según sus detractores –entre ellos ex economistas del Banco Mundial (BM), su institución hermana–, los altos intereses de los préstamos del FMI y las condiciones fiscales impuestas provocaron un aumento de la pobreza y retrasaron la recuperación económica de esas naciones.

El FMI también fue acusado de reaccionar demasiado tarde y de no anticipar los problemas financieros antes de que éstos se extendieran a países de América latina y a Rusia, en 1998.

Es mejor “ayudar a prevenir las crisis financieras, más que ayudar a recoger los pedazos después de que se haya realizado el daño”, resumió el subdirector del FMI, Stanley Fischer, al dar cuenta de la aprobación de estas medidas.

Tras muchas discusiones y más de un año de debate interno, el FMI ha puesto finalmente en marcha su anunciada reforma, al aprobar la revisión de un instrumento de crédito dedicado a prevenir las crisis (CCL, en inglés) y una serie de medidas para fomentar el pago temprano de sus préstamos.

Los cambios supondrán el encarecimiento de los préstamos a largo plazo, aunque esto no afectará a países que, como Perú o Colombia, tienen actualmente esos programas en marcha.

El uso excesivo de los recursos del Fondo Monetario será también desalentado, a través de condiciones de préstamo más duras, al tiempo que se ha decidido eliminar otros mecanismos de crédito obsoletos.

Bajo el impulso de su nuevo director, el alemán Horst Koehler, esta institución multilateral nacida hace más de medio siglo, por el Tratado de Bretton Woods de 1944, quiere reforzar su papel de prevención y vigilancia, al tiempo que fomentar que los países paguen antes si sus condiciones externas se lo permiten.

Esas modificaciones han sido reclamadas con insistencia por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Ahora el FMI espera que algunos países reclamen acogerse a la CCL, un instrumento aprobado hace más de dos años para ayudar a naciones que pueden verse afectadas por crisis exteriores pese a contar con economías sólidas.

En su revisión, el Fondo ha decidido hacer menos costoso para los países esa línea de crédito, que hasta ahora no ha sido utilizada, en parte por miedo a alertar a los inversores sobre un posible estallido de una crisis.

Aunque en un principio la Argentina hizo público su deseo de acogerse a ese instrumento, finalmente no ha sido calificada y podría recibir un préstamo de carácter preventivo antes de que finalice el año.

El portavoz del FMI, Thomas Dawson, indicó que es “totalmente posible” que la próxima semana se anuncien los detalles de un préstamo para la Argentina e indicó que el directorio podría discutirlo antes de Navidad.

(*) La autora es periodista de la agencia noticiosa EFE.

(EFE).- Aprendida la lección de la crisis asiática, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto en marcha su anunciada reforma para reducir su papel como salvador de sistemas financieros que incurren en excesivos riesgos.

Con la revisión de algunos de sus mecanismos de crédito y el encarecimiento de los préstamos a largo plazo, el FMI pretende constituirse en un organismo centrado en la prevención de las crisis financieras y apartarse de su imagen como prestamista de último recurso.

El objetivo es “asegurar que los países no confíen en los recursos del Fondo durante períodos excesivamente largos o en cantidades demasiado elevadas”, aseguró el Fondo.

La crisis del sudeste asiático de hace tres años es el telón de fondo de la reforma del FMI, después de que este organismo comprometiese miles de millones de dólares en rescatar a países donde las entidades bancarias se implicaron en operaciones demasiado arriesgadas.

Aunque el Fondo presume de haber contribuido a los actuales índices de crecimiento de algunas de las economías más castigadas por la crisis del verano de 1997, como Corea del Sur, nunca olvidó una experiencia que le valió fuertes críticas.

Según sus detractores –entre ellos ex economistas del Banco Mundial (BM), su institución hermana–, los altos intereses de los préstamos del FMI y las condiciones fiscales impuestas provocaron un aumento de la pobreza y retrasaron la recuperación económica de esas naciones.

El FMI también fue acusado de reaccionar demasiado tarde y de no anticipar los problemas financieros antes de que éstos se extendieran a países de América latina y a Rusia, en 1998.

Es mejor “ayudar a prevenir las crisis financieras, más que ayudar a recoger los pedazos después de que se haya realizado el daño”, resumió el subdirector del FMI, Stanley Fischer, al dar cuenta de la aprobación de estas medidas.

Tras muchas discusiones y más de un año de debate interno, el FMI ha puesto finalmente en marcha su anunciada reforma, al aprobar la revisión de un instrumento de crédito dedicado a prevenir las crisis (CCL, en inglés) y una serie de medidas para fomentar el pago temprano de sus préstamos.

Los cambios supondrán el encarecimiento de los préstamos a largo plazo, aunque esto no afectará a países que, como Perú o Colombia, tienen actualmente esos programas en marcha.

El uso excesivo de los recursos del Fondo Monetario será también desalentado, a través de condiciones de préstamo más duras, al tiempo que se ha decidido eliminar otros mecanismos de crédito obsoletos.

Bajo el impulso de su nuevo director, el alemán Horst Koehler, esta institución multilateral nacida hace más de medio siglo, por el Tratado de Bretton Woods de 1944, quiere reforzar su papel de prevención y vigilancia, al tiempo que fomentar que los países paguen antes si sus condiciones externas se lo permiten.

Esas modificaciones han sido reclamadas con insistencia por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Ahora el FMI espera que algunos países reclamen acogerse a la CCL, un instrumento aprobado hace más de dos años para ayudar a naciones que pueden verse afectadas por crisis exteriores pese a contar con economías sólidas.

En su revisión, el Fondo ha decidido hacer menos costoso para los países esa línea de crédito, que hasta ahora no ha sido utilizada, en parte por miedo a alertar a los inversores sobre un posible estallido de una crisis.

Aunque en un principio la Argentina hizo público su deseo de acogerse a ese instrumento, finalmente no ha sido calificada y podría recibir un préstamo de carácter preventivo antes de que finalice el año.

El portavoz del FMI, Thomas Dawson, indicó que es “totalmente posible” que la próxima semana se anuncien los detalles de un préstamo para la Argentina e indicó que el directorio podría discutirlo antes de Navidad.

(*) La autora es periodista de la agencia noticiosa EFE.

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