El fin del cepo cambiario

En entrevista exclusiva con Patricia Faraoni, Directora de Contenidos Fiscales y Contables, y especialista de Thomson Reuters, el Dr. Humberto Bertazza, Presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, evalúa el cambio de gobierno y la reforma económica 2015-2016.

El Dr. Humberto Bertazza, contador público, presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Buenos Aires y director de la Revista Práctica Profesional de servicio online de Checkpoint ,de Thomson Reuters, analiza la salida del cepo cambiario vigente desde 2011 y opina sobre las primeras medidas económicas del nuevo gobierno.

¿Cuál es su idea acerca de las principales medidas de la agenda inmediata que va a estar saliendo para el mundo de ciencias económicas?

En primer lugar ha sido muy importante las normas que se han dictado. Acá convendría hacer referencia al tema unificación del tipo cambiario y la desaparición-levantamiento del cepo. Esto ha traído una serie de disposiciones que obviamente van a afectar a las empresas y a la actuación del profesional en ciencias económicas.

Uno de los temas importantes es la problemática de la compra de dólares, ya que estamos acostumbrados a manejarnos con una serie de limitaciones. Las novedades son la eliminación para las restricciones a la compra de dólares, la desaparición de la AFIP como órgano de autorización de dicha operación, el hecho de que se van a poder comprar con efectivo hasta US$ 500 mensuales, (límite cuando la operación se realice en efectivo), y sin límite alguno en la medida que esté bancarizada la operación, es decir, el empresario va a necesitar tener el efectivo correspondiente bancarizado, para que partir de allí, a través de todos los sistemas bancarizados, pueda comprar los dólares.

El tema de la compra de dólares para atesoramiento vuelve a ser lo que era antes:el límite de los US$2 millones mensuales para atesoramiento. Hubo una flexibilización de las operaciones por gastos en el exterior, donde desapareció todo el marco que teníamos hasta el momento, el marco de 35% y 20% para la compra de dólares con las tarjetas de crédito.
Las personas que viajan van a poder pagar con tarjeta de crédito, van a liquidar al tipo de cambio más importante que existe hoy, pero no existe más la percepción del 35% ni del 20% y aparece la percepción nueva que es la del 5% por gastos del exterior, únicamente aplicable cuando el pago es en efectivo; eso quiere decir que la medida es muy fácil de salir ya que en la medida en que ese pago se realice con tarjeta de crédito, la percepción es cero.

Si una empresa, por ejemplo, tiene atesorado un millón de dólares, que los tenía valuados a $10 y al 31 de diciembre cierra ejercicio, quedaría valuado a $14 o sea en 14 millones de pesos, ¿Ese resultado positivo estaría alcanzado por el impuesto a las ganancias?

Estaría alcanzado por el impuesto a las ganancias porque aquí el problema pasa a ser otro, ya que ni en nuestro sistema contable ni en el impositivo se reconoce el efecto de la inflación. Al no reconocerse, uno de los problemas graves que teníamos y que tenemos, es que hay que pagar el impuesto sobre una ganancia que no existe, una ganancia que es nominal, espuria.
Creo que entre las cosas que se vienen es la necesidad de volver a analizar el tema del ajuste por inflación, aunque se parte de la base que, con estas medidas, el tema inflacionario progresivamente va a ir disminuyendo. Pero, a pesar de que esto va a llevar un tiempo, parecería lógico que exista algún tipo de mecanismo para que se tome en cuenta el efecto inflacionario y evitar pagar utilidades o impuestos a utilidades que no existen.

Y además evitar también una catarata de amparos que podrían surgir ante esta situación.
Por supuesto, porque la experiencia que tenemos hoy es que la gente, ante este tipo de situaciones y ante la posibilidad de perder parte de su patrimonio, requiere instancia judicial, y lo deseable es evitar este tipo de situaciones.

Con respecto a todas estas nuevas medidas: ¿Espera que haya desde la nueva administración se proponga un blanqueo? 

El tema del blanqueo es una necesidad que se está originando en las nuevas disposiciones internacionales. A partir del mes de septiembre de 2017 va a comenzar un régimen más o menos generalizado, del cual Argentina va a formar parte, donde va a existir un intercambio internacional de información en forma automática. Hasta el momento, ese intercambio era a requerimiento, o sea, cuando el fisco argentino partía de la base que estaba analizando la situación de un contribuyente y este tenía elementos como cuentas en el exterior no declaradas, tenía que realizar todo un procedimiento para solicitar a la banca suiza la información de ese contribuyente.

La gran novedad, y esto hace que el riesgo fiscal cambie totalmente, es que ese intercambio va a ser automático. Todos los países van a estar obligados a entregar información de sus cuentas bancarias a otros países. Si esto es así, los organismos internacionales les están pidiendo a las respectivas administraciones tributarias que dispongan un blanqueo, porque si se cambian las reglas de juego, los contribuyentes tienen que tener la facilidad y los instrumentos para poder enfrentarse a esa situación. Esto no responde a una decisión autónoma o local de cada uno de los países, sino a una necesidad que viene del exterior y desde este punto de vista me parece que Argentina no va a poder escapar de esta situación.

Respecto de esta nueva agenda, ¿qué otras cosas cree que ya contiene y qué otras cosas van a suceder en los próximos meses?

En primer lugar, tendríamos que hablar sobre la agenda que le corresponde a la administración tributaria, que no es precisamente la que define la política fiscal, sino que debe adecuar lo que está pasando hoy en la propia administración. Por ejemplo: ha habido una proliferación de regímenes de información que han originado muchos dolores de cabeza a los contribuyentes y profesionales, porque en muchos casos, sobre todo con las pyme, las empresas delegan esa tarea a los contadores. Frente a la situación agravante que ha aumentado la cantidad de trabajo, el profesional tiene que incorporar más personal en su estudio para poder satisfacer a sus clientes. Trasladar los honorarios al cliente no es tarea fácil, o sea que desemboca en un problema económico, de rentabilidad y también de calidad de vida. Creo que todo este tema acerca de cómo ha avanzado la informática de la administración tributaria es un tema que hay que replantear seriamente.

Hay otros temas que van a pasar por el Congreso. Creo que hay que contemplar la situación de la reforma tributaria, la situación de nuestro sistema tributario que ha quedado totalmente con falta de equilibrio, con muchísimos impuestos que hacen que el sistema sea altamente regresivo, con impuestos distorsivos. Todo esto implica una revisión del sistema, ya que hace muchos años que no se analiza seriamente.

¿Cuáles son los ejes de esa reforma tributaria que a su criterio habría que tomar como destacados?

Volver a lo que son los principios básicos de la tributación, que en Argentina los hemos perdido: el principio de la legalidad, de la equidad. Me parece que un sistema tributario que adolece de estos principios debe comenzar nuevamente. Sobre esto hay que volver a analizar el sistema tributario, en especial el impuesto a las ganancias, porque casi ha quedado desnaturalizado; dejó de ser un impuesto que grava la renta, ya que grava el consumo o el ingreso, siendo este último muy diferente a lo que se denomina renta.

¿Se espera un año intenso?

Se espera un año con mucho trabajo y un verdadero desafío para el profesional, porque se va a requerir creatividad para salir de toda esta situación. Desde ese punto de vista, es una oportunidad profesional. Hay un montón de normas nuevas y la gente va a necesitar esclarecerlas. Desde el Consejo Profesional, va a haber mucha capacitación para que se puedan conectar con estas medidas y así poder ejercer con mayor eficiencia la profesión.

En esta circunstancia del cepo que hemos vivido hasta hace poco muchas empresas utilizaron como recurso el contado con liquidación. ¿Qué piensa sobre la legalidad de este recurso?

Hasta el momento, esa operatoria era prácticamente la única para obtener los dólares. Esto desaparece, con lo cual, de ahora en adelante el contado con liquidación va a tener una aplicación muchísimo menor. Haciendo referencia a esto, la jurisprudencia llegó a la conclusión de que no existe delito, por lo que la operación es perfectamente legal y legítima, y quien recurre a ella no comete delito.

 

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