El crecimiento local puesto en contexto

El crecimiento promedio alcanzado por la Argentina entre 2008 y 2014 (ambos inclusive) sería similar al de Brasil, superaría sólo al de México y Venezuela y resultaría bastante inferior al observado en Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. 

Dentro del grupo de países con mejor desempeño que la Argentina, con la excepción de Ecuador, ninguno expandió el peso del Estado en la economía como hizo la Argentina, ni utilizó controles de precios y de cambios en forma generalizada. Esta comparación sugiere que el modelo de desarrollo del que tanto se ufanan en el oficialismo ha tenido un pobre desempeño relativo, dice Daniel Artana, economista de FIEL.

La economía muestra claros indicios de debilidad. Por ejemplo, los indicadores oficiales
de construcción y de industria están en los mismos niveles de finales de 2010, mientras
que el Indice de Producción Industrial de FIEL era en marzo similar al de finales de
2009 (que a su vez era igual que el observado a fin de 2007). Para el agregado de la
economía, la proyección de FIEL es una contracción de 1%. No obstante esa debilidad, -sostiene Artana-la inflación de los últimos 12 meses se acerca a 40% y se mantendría en ese nivel para finales del año.

“El discurso oficial destaca la “década ganada” en materia económica y social basado en
datos cuestionables de INDEC y otras conjeturas, ya que algunos han dejado de
publicarse como los de pobreza e indigencia. De todas maneras, esta comparación es
engañosa porque se toma como punto de partida el año 2002, de fuerte depresión, que
estaba en vías de superación antes de que asumiera el gobierno el ex – presidente
Kirchner. Por ello, es interesante analizar el desempeño comparado de la Argentina en
un período más cercano luego de que se recuperara el terreno perdido durante la mega
crisis de 2002”.

“Dentro del grupo de países con mejor desempeño que la Argentina, con
la excepción de Ecuador, ninguno expandió el peso del Estado en la economía como
hizo la Argentina, ni utilizó controles de precios y de cambios en forma generalizada.
Esta comparación sugiere que el modelo de desarrollo del que tanto se ufanan en el
oficialismo ha tenido un pobre desempeño relativo. Y eso sin contar los desequilibrios
que deberán corregirse en los próximos años: alto déficit fiscal, distorsiones serias de
precios relativos, debilidad en las exportaciones, etc.”

Los riesgos en 2014 y 2015

“La fragilidad económica argentina se manifiesta en diferentes frentes. Por un lado el
gobierno ha ido agotando las diferentes formas de financiar un déficit fiscal del orden de
5% del PIB. La elevada inflación no deja mucho espacio político para aumentar la
dependencia del Banco Central y la posición de reservas internacionales sólo alcanza
para los vencimientos en moneda extranjera. El Tesoro directamente o por medio de la
autoridad monetaria ha aumentado el financiamiento local en pesos pero con un impacto
sobre la tasa de interés”.
“En definitiva, no hay magia para resolver las necesidades de financiamiento crecientes. La baja credibilidad que despiertan las políticas públicas y los conflictos pendientes dificultan el acceso al crédito externo y condenan a la economía a la estanflación durante 2014 y 2015”.
“Uno de los riesgos es que el gobierno intente resolver este dilema aumentando la
liquidez. Ausente un programa creíble fiscal y monetario, esa decisión sólo aumentaría
la brecha cambiaria, tal como se observó a finales de 2013, agravando los problemas
económicos.
Otro riesgo es que el gobierno se “enamore” de la paridad cambiaria actual en lugar de
depreciar el peso gradualmente mes a mes. La depreciación de enero no corrigió
totalmente el atraso cambiario y la inflación sigue erosionando el tipo de cambio real.
Para evitar otro salto brusco sería prudente permitir una depreciación mensual del 2%
mensual, similar a la inflación futura proyectada.
En el frente externo, existe el riesgo de una decisión desfavorable de la Corte Suprema
de Estados Unidos en el caso de los hold outs y la alta probabilidad de que el precio de
la soja de la campaña 2015 sea bastante inferior al elevado precio al cual se está
comercializando la cosecha de este año. Por ello, es importante avanzar en destrabar
otros conflictos externos para facilitar el acceso del gobierno nacional, de las provincias
y del sector privado al crédito internacional. También generaría espacio proponer un
canje voluntario de deuda del Boden 15 y de los bonos de la Ciudad de Buenos Aires y
de la Provincia de Buenos Aires emitidos en moneda extranjera que también vencen en
las dos jurisdicciones enfrentan vencimientos por estos bonos solamente de casi US$ 7.000 millones que podría diferirse para años con menores vencimientos ofreciendo algún pago adelantado con reservas (que de todas maneras hoy es la única fuente disponible para hacer frente a esas erogaciones)”.

Las oportunidades para el futuro

“Los hidrocarburos no convencionales ofrecen una gran oportunidad que resolvería parte
del problema de divisas primero y podría ayudar a generar ingresos fiscales después.
Pero ello requiere de un marco contractual adecuado y transparente que balancee los
intereses de los inversores con los de los diferentes niveles de gobierno. De todas
maneras, la oportunidad no debe ser vista como una forma fácil de resolver los
problemas fiscales de la Argentina (en otras palabras que permita sostener el elevado
gasto público y su “clientela” política). Si eso ocurriera, se repetiría el error de gastar el
“boom” creado por la suba en el precio de la soja y el salto del tamaño de Brasil medido
en dólares”.

“Además, hay una gran oportunidad en volver a la normalidad luego de años de
decisiones económicas equivocadas. En la última medición sobre competitividad del
World Economic Forum, la Argentina se ubicaba en el puesto 104 mientras que el
promedio de Chile, Perú, Colombia, México, Brasil y Uruguay era el puesto 60. El
espacio para mejorar la competitividad es enorme y se podría lograr relativamente
rápido. Conclusiones similares se pueden obtener analizando el riesgo país. Aún
computando las deudas contingentes, la deuda pública bruta y neta de la Argentina sería
similar a la de Brasil, pero el riesgo de nuestro vecino es un quinto del nuestro”.

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