El caso Apple abre un debate fiscal

Muchas multinacionales explotan la diferencia entre las normas de residencia tributaria para eludir el fisco. El Senado de EE.UU. tomó el caso Apple para denunciar que lo que no pagan, le toca al resto.

A partir de que el Senado ha tomado a Apple como caso de estudio a fondo, los legisladores en el Congreso y la Casa Blanca coinciden en que llegó la hora de “modernizar†un sistema fiscal que, además, no es competitivo para las multinacionales estadounidenses. El profesor Stephen Shay sostuvo: el sistema actual crea una “incentivo irresistible†para desviar los beneficios.
De hecho, la investigación presentada ayer en el Congreso admite que no hay nada ilegal, ya que la creatividad fiscal de Apple se ve claramente reflejada en las cuentas que al final de cada ejercicio remite al regulador. 
El impuesto de sociedades es el más alto de la OCDE y ello ha desarrollado prácticas de ingeniería fiscal muy extendidas entre las grandes multinacionales de EE.UU., que tampoco son exclusivas de las firmas tecnológicas. 
Si bien, como reiteró el senador republicano John McCain, esto no debe ser una excusa para mirar hacia otro lado frente a estrategias fiscales que cuando menos, dijo, son “cuestionables†e “inaceptablesâ€.
Para McCain, con su estrategia fiscal Apple consiguió “dividir el mundo en dos: EE.UU. y el restoâ€. El objetivo del debate, señaló, es arrojar luz sobre estas tácticas. 
Apple cuenta con más de 100.000 millones de dólares fuera de EE.UU. El 61% de sus ventas las registra en el extranjero. Levin remachó el debate insistiendo en que “no hay disculpa alguna†hacia lo que hacen las multinacionales y por eso insiste en que “ninguna debe tener el derecho para decidir qué impuestos va a pagar ni cuantos beneficios va a mantener en paraísos fiscalesâ€. Era su manera de decir que lo que no paga Apple, lo paga el resto.
Cook reiteró que su compañía paga todos los impuestos que le exige la legislación en los países que ofrece productos y servicios. También dejó claro ante los senadores que no oculta su dinero en cuentas bancarias en islas del Caribe, y que sus empleados y empresas son “realesâ€. En su opinión, el problema es que “el sistema fiscal no está a la altura de la era digital†y por eso defendió una “simplificación drásticaâ€.
“Hemos creído siempre en lo simple, así son nuestros productosâ€, concluyó, a la vez que sugirió que de aplicarse un impuesto “razonable†al beneficio que se genera fuera, muchas empresas podrían repatriarlo y eso redundaría en beneficio de la economía. 
La cifra concreta no la dio, pero sí señaló que para las ventas en Estados Unidos debería estar en el 25% y para las ganancias que genera su actividad en el exterior debería ser de “un dígitoâ€.
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El informe cita que Apple negoció con el Gobierno irlandés una aplicación del impuesto de sociedades que en la práctica ha supuesto una rebaja del 12% a menos del 2%, para así establecer la base de su red de filiales en el extranjero. “Pero no se conformó con esoâ€, añadió Levin.
En el caso de la firma de Cupertino, la investigación se fija sobre todo en filiales en Cork (Irlanda) cuya residencia fiscal no está en ninguna parte. De acuerdo con la ley estadounidense, no tributan en Estados Unidos porque su sede social está en Irlanda y, de acuerdo con la ley irlandesa, no tributan en Irlanda porque se gestionan y controlan desde Estados Unidos. Apple se cuela por el agujero.
Es el caso de Apple Operations International (AOI), constituida en 1980, y que funciona como holding de la mayoría de las filiales de Apple en el extranjero, de las que recibe dividendos. Pese a estar domiciliada en Cork, no tiene presencia física allí ni en ninguna otra parte ni consta que tenga empleados. Tres empleados de otras sociedades de Apple son sus consejeros. La inmensa mayoría de las reuniones del consejo se celebran en California, donde residen dos de esos tres consejeros. Pese a que logró beneficios de 30.000 millones de dólares en los últimos cuatro años, ni siquiera presentó declaración de impuestos en ninguna parte.
Hay otra sociedad clave del grupo en la misma situación. Se trata de Apple Sales International (ASI), que registró beneficios por valor de 74.000 millones de dólares en los últimos cuatro años por los que apenas tributó. En 2011, por ejemplo, por los 22.000 millones de dólares de beneficio pagó 10 millones de dólares, menos del 0,05%. “Aquí la cuestión no es lo que pagan sino lo que no paganâ€, insistió Levin. Con sus tácticas, el senador calcula que Apple está esquivando el equivalente a 25 millones diarios en impuestos.
De AOI depende indirectamente la filial que controla las tiendas en España, mientras que ASI factura la mayor parte de las ventas en el mercado español, con lo que el grupo escapa casi por completo de la Hacienda española facturando desde sociedades irlandesas sin residencia fiscal.
La Administración de Barack Obama se opone a llegar a un acuerdo temporal para que repatríen la masa de activos que acumulan en el exterior.
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