Eje Brasilia-Buenos Aires: Lula Da Silva y Cristina Fernández se reunirán en 10 días.

El presidente brasilero viajará el 21 de febrero a Buenos Aires. Será una visita de Estado de dos días, en la que se encontrará con su par argentina, visitará al Congreso y a la Corte Suprema.

Desde la Embajada de Brasil en Buenos Aires, confirmaron a Mercado la visita a realizarse, aunque aclararon que la información no es oficial. El programa de esta cumbre bilateral todavía se desconoce, pero trascendió que Lula tendrá dos encuentros con Cristina Fernández, visitará a la Corte Suprema y al Congreso Nacional, aunque en este último no dará el discurso protocolar.

Este encuentro debería ser el primero de los dos que habrían acordado realizar ambos presidentes en noviembre de 2007. En aquella oportunidad, la entonces presidente electa argentina visitó Brasilia y propuso la realización de dos encuentros anuales entre ambos países y trabajos permanentes en comisiones temáticas.

Existen algunos puntos críticos que seguramente tratarán ambos mandatarios: tanto Brasil como Argentina han decidido intermediar conjuntamente entre el Estado colombiano y las FARC, en el proceso de liberación de rehenes. La decisión fue tomada a fines del año pasado, antes de participar de la misión humanitaria que encabezaron el ex presidente argentino Néstor Kirchner y el asesor en materia internacional de Lula Da Silva, Marco Aurelio García. La próxima semana, el presidente de Brasil viajará a Francia, donde se encontrará con su par francés, Nicolás Zarkozy, para discutir, entre otros, este tema crucial.

Asimismo, Brasil se ha visto llamado por Estados Unidos y varios países europeos a practicar una política de contención del líder bolivariano Hugo Chávez. Los gobiernos de Brasil y Argentina ven con preocupación las escaladas retóricas que mantienen Chávez y su par colombiano, Álvaro Uribe, por la posibilidad que generen fisuras regionales.

En tanto, otro punto de controversia es el Mercosur. Varios temas hay pendientes en este ítem. A nivel político-institucional, la incorporación plena de Venezuela como socio. El país bolivariano todavía espera las aprobaciones de los legislativos de Brasil y Paraguay. También está la controversia pendiente por las reiteradas quejas por parte de los socios menores del bloque, acerca de las asimetrías comerciales. Por otra parte, las controversias comerciales entre ambos países.

En este último apartado se encuentran, por ejemplo, los desequilibrios de la balanza comercial. Argentina ya alcanzó los 56 meses de déficit consecutivos en su comercio con el socio mayor. Estos resultados provocan que mantenga déficit con su mayor socio comercial, como es el Mercosur. Por otra parte, la controversia por el comercio del trigo. Brasil acaba de suprimir unilateralmente el arancel externo común para las importaciones extra-bloque de este cereal. De esta forma, podrá comprarlo en cualquier origen como si fuera del Mercosur. Era una ventaja que tenía el trigo proveniente de Argentina, el mayor abastecedor del mercado brasilero. Quien tomó esta decisión es la Cámara de Comercio Exterior (Camex), un organismo interministerial, impulsada por el poderoso sector molinero de su país. Su medida se fundamenta en que estima que la producción nacional no alcanzará a cubrir su demanda.

Otro tema de actualidad controvertido, es la adquisición de las estaciones y refinerías que dejará la Esso (Exxon) cuando se retire definitivamente del país. Cristina Fernández recibió hace 10 días al empresario Marcelo Midlin, Ceo de Pampa Holding (principal accionista de centrales de generación eléctrica, redes de transporte y distribución). Junto al Grupo Miguens-Bemberg, aspirarían a quedarse con estos activos, que también pretende la segunda petrolera del país, la brasilera Petrobrás.

El escenario mundial se prepara para resistir los cimbronazos de la crisis estadounidense. El futuro es incierto y algunos analistas ya plantean la posibilidad de que Estados Unidos pierda su poder hegemónico mundial, basado, entre otros pilares, en el predominio del dólar en la economía global. Uno de los argumentos planteados, es que China no puede financiar indefinidamente al Tesoro norteamericano, a partir de la compra de sus bonos de deuda, activos cada vez más depreciados.

Ante este panorama, Brasil y Argentina se preguntan cómo serán afectadas sus economías y qué lugar ocuparán en la próxima configuración mundial.

Brasil tiene razones de sobra para exigir un sillón de primer orden. Es una de las mayores economías del mundo, con una población de casi 200 millones de personas. En materia energética, al reciente descubrimiento de un enorme reservorio de petróleo y gas, denominado Tupí, se suma el anunciado hace 15 días: es un yacimiento gasífero, próximo a Tupí, que se ubica debajo de un manto de sal subterráneo, a grandes profundidades. El comunicado de Petrobrás informó que este reservorio podría ser de dimensiones similares al encontrado anteriormente.

Por otra parte, capitales brasileros se transnacionalizan cada vez más. No sólo en países de menor escala en el continente americano, sino incluso en Argentina y en Estados Unidos. Además de que pretende estimular el desarrollo de su industria armamentista en el mercado regional, que estima en US$ 12.000 millones.

Este nuevo posicionamiento del “gigante del sur”, que además pretende un sillón en el Consejo de Seguridad de la ONU, al lado de las grandes potencias, da sustento a la frase que escribiera el líder cubano, Fidel Castro, luego de la reciente visita de Lula a la isla. En uno de sus afanosos escritos, Castro aseguró: “Brasil, que se autoabastece ya de combustible y posee abundantes reservas, sin duda escapará de ese dilema (El fin de la comida barata). Erigido sobre una meseta que fluctúa entre 200 y 900 metros de altura, posee 77 veces la superficie de Cuba. Esa hermana república disfruta tres climas diferentes. Se cultivan allí casi todos los alimentos. No padece ciclones tropicales. Unida a la Argentina, podrían ser tablas de salvación para los pueblos de América Latina y el Caribe, incluido México…”

En aquella visita, Lula prometió inversiones a Castro; y muchos piensan que sus capitales se alistan ante una repentina apertura de la economía isleña.

El reconocimiento del rol llamado a cumplir por Brasil y Argentina, que excede lo meramente alimenticio, es sincero. Habrá que ver si ambos países consideran seriamente la oferta.

Desde la Embajada de Brasil en Buenos Aires, confirmaron a Mercado la visita a realizarse, aunque aclararon que la información no es oficial. El programa de esta cumbre bilateral todavía se desconoce, pero trascendió que Lula tendrá dos encuentros con Cristina Fernández, visitará a la Corte Suprema y al Congreso Nacional, aunque en este último no dará el discurso protocolar.

Este encuentro debería ser el primero de los dos que habrían acordado realizar ambos presidentes en noviembre de 2007. En aquella oportunidad, la entonces presidente electa argentina visitó Brasilia y propuso la realización de dos encuentros anuales entre ambos países y trabajos permanentes en comisiones temáticas.

Existen algunos puntos críticos que seguramente tratarán ambos mandatarios: tanto Brasil como Argentina han decidido intermediar conjuntamente entre el Estado colombiano y las FARC, en el proceso de liberación de rehenes. La decisión fue tomada a fines del año pasado, antes de participar de la misión humanitaria que encabezaron el ex presidente argentino Néstor Kirchner y el asesor en materia internacional de Lula Da Silva, Marco Aurelio García. La próxima semana, el presidente de Brasil viajará a Francia, donde se encontrará con su par francés, Nicolás Zarkozy, para discutir, entre otros, este tema crucial.

Asimismo, Brasil se ha visto llamado por Estados Unidos y varios países europeos a practicar una política de contención del líder bolivariano Hugo Chávez. Los gobiernos de Brasil y Argentina ven con preocupación las escaladas retóricas que mantienen Chávez y su par colombiano, Álvaro Uribe, por la posibilidad que generen fisuras regionales.

En tanto, otro punto de controversia es el Mercosur. Varios temas hay pendientes en este ítem. A nivel político-institucional, la incorporación plena de Venezuela como socio. El país bolivariano todavía espera las aprobaciones de los legislativos de Brasil y Paraguay. También está la controversia pendiente por las reiteradas quejas por parte de los socios menores del bloque, acerca de las asimetrías comerciales. Por otra parte, las controversias comerciales entre ambos países.

En este último apartado se encuentran, por ejemplo, los desequilibrios de la balanza comercial. Argentina ya alcanzó los 56 meses de déficit consecutivos en su comercio con el socio mayor. Estos resultados provocan que mantenga déficit con su mayor socio comercial, como es el Mercosur. Por otra parte, la controversia por el comercio del trigo. Brasil acaba de suprimir unilateralmente el arancel externo común para las importaciones extra-bloque de este cereal. De esta forma, podrá comprarlo en cualquier origen como si fuera del Mercosur. Era una ventaja que tenía el trigo proveniente de Argentina, el mayor abastecedor del mercado brasilero. Quien tomó esta decisión es la Cámara de Comercio Exterior (Camex), un organismo interministerial, impulsada por el poderoso sector molinero de su país. Su medida se fundamenta en que estima que la producción nacional no alcanzará a cubrir su demanda.

Otro tema de actualidad controvertido, es la adquisición de las estaciones y refinerías que dejará la Esso (Exxon) cuando se retire definitivamente del país. Cristina Fernández recibió hace 10 días al empresario Marcelo Midlin, Ceo de Pampa Holding (principal accionista de centrales de generación eléctrica, redes de transporte y distribución). Junto al Grupo Miguens-Bemberg, aspirarían a quedarse con estos activos, que también pretende la segunda petrolera del país, la brasilera Petrobrás.

El escenario mundial se prepara para resistir los cimbronazos de la crisis estadounidense. El futuro es incierto y algunos analistas ya plantean la posibilidad de que Estados Unidos pierda su poder hegemónico mundial, basado, entre otros pilares, en el predominio del dólar en la economía global. Uno de los argumentos planteados, es que China no puede financiar indefinidamente al Tesoro norteamericano, a partir de la compra de sus bonos de deuda, activos cada vez más depreciados.

Ante este panorama, Brasil y Argentina se preguntan cómo serán afectadas sus economías y qué lugar ocuparán en la próxima configuración mundial.

Brasil tiene razones de sobra para exigir un sillón de primer orden. Es una de las mayores economías del mundo, con una población de casi 200 millones de personas. En materia energética, al reciente descubrimiento de un enorme reservorio de petróleo y gas, denominado Tupí, se suma el anunciado hace 15 días: es un yacimiento gasífero, próximo a Tupí, que se ubica debajo de un manto de sal subterráneo, a grandes profundidades. El comunicado de Petrobrás informó que este reservorio podría ser de dimensiones similares al encontrado anteriormente.

Por otra parte, capitales brasileros se transnacionalizan cada vez más. No sólo en países de menor escala en el continente americano, sino incluso en Argentina y en Estados Unidos. Además de que pretende estimular el desarrollo de su industria armamentista en el mercado regional, que estima en US$ 12.000 millones.

Este nuevo posicionamiento del “gigante del sur”, que además pretende un sillón en el Consejo de Seguridad de la ONU, al lado de las grandes potencias, da sustento a la frase que escribiera el líder cubano, Fidel Castro, luego de la reciente visita de Lula a la isla. En uno de sus afanosos escritos, Castro aseguró: “Brasil, que se autoabastece ya de combustible y posee abundantes reservas, sin duda escapará de ese dilema (El fin de la comida barata). Erigido sobre una meseta que fluctúa entre 200 y 900 metros de altura, posee 77 veces la superficie de Cuba. Esa hermana república disfruta tres climas diferentes. Se cultivan allí casi todos los alimentos. No padece ciclones tropicales. Unida a la Argentina, podrían ser tablas de salvación para los pueblos de América Latina y el Caribe, incluido México…”

En aquella visita, Lula prometió inversiones a Castro; y muchos piensan que sus capitales se alistan ante una repentina apertura de la economía isleña.

El reconocimiento del rol llamado a cumplir por Brasil y Argentina, que excede lo meramente alimenticio, es sincero. Habrá que ver si ambos países consideran seriamente la oferta.

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