Donald Rumsfeld intenta pasar por encima de Condoleezza Rice

En lo formal, el Pentágono pedirá libertad de acción para intervenir en cualquier punto del globo. O sea, sin la autorización del respectivo embajador y ni siquiera consultarlo. Así trascendió el jueves en la prensa estadounidense y europea.

25 febrero, 2005

Puede ser el comienzo de una operación de zapa para ir deteriorando a Rica, aislarla del presidente y frustrar sus presuntas aspiraciones a la Casa Blanca (en entorno ultra de Bush apuesta al evangelista Karl Rowe como sucesor). Pero también puede ser algo más serio. Después de todo, la versión fue recogida en varios diarios de la UE justamente mientras George W.Bush se encontraba en Bratislava con Vladyímir Putin. En este momento, a Moscú le convendría una “interna” en Washington.

Pero ocurre que la fuente es el “Washington Post”, según el cual “el Pentágono plantea un esquema de lucha internacional contra el terrorismo basado en independizarse del departamento de Estado”. Vale decir, “enviar fuerzas a cualquier país para operaciones secretas, sin consentimiento del respectivo representante diplomático”.

El diario menciona revelaciones de funcionarios no identificados, pero son conocidos sus viejos contactos en la burocracia estable del departamento de Estado. Naturalmente, la iniciativa de la secretaría de Defensa (Donald Rumsfeld) vulneraría la “autoridad del jefe de misión”, una figura consolidada entre las instituciones del Poder Ejecutivo. “En el plano militar, se trata de un esquema cuya escala global no tiene parangones desde la II guerra mundial”, opina el informante anónimo del “Post”.

Según la propuesta, esas misiones secretas serían informadas a un pequeño círculos de funcionarios en Estados Unidos y uno todavía más limitado en los países donde se llevasen a cabo. Pero este segundo punto sería facultativo y, en ciertos casos, la misión podría efectuarse sin comunicarla al gobierno “anfitrión”. El proyecto parece haberse concebido entre el Pentágono y la CIA. “Queremos eliminar demoras y fiscalizaciones, permitiendo al comando militar lanzar operaciones eficaces, sin perdernos en trámites burocráticos y trabas originadas en otras instancias del gobierno”, cita “verbatim” el periódico.

Esta escuela de pensamiento responsabiliza a “prácticas burocráticas” la imposibilidad de capturar a Osama bin Laden o destruir Al Qa’eda. Por otra parta, esta política ya cuenta con “ensayos”. La fuente del “Post” señala por lo menos dos. Uno, las acciones de una fuerza especial que opera en Pakistán. Otro, la “Fuerza Delta” que ataca presuntos terroristas en ciudades latinoamericanas, sin informar previamente al embajador estadounidense respectivo.

Puede ser el comienzo de una operación de zapa para ir deteriorando a Rica, aislarla del presidente y frustrar sus presuntas aspiraciones a la Casa Blanca (en entorno ultra de Bush apuesta al evangelista Karl Rowe como sucesor). Pero también puede ser algo más serio. Después de todo, la versión fue recogida en varios diarios de la UE justamente mientras George W.Bush se encontraba en Bratislava con Vladyímir Putin. En este momento, a Moscú le convendría una “interna” en Washington.

Pero ocurre que la fuente es el “Washington Post”, según el cual “el Pentágono plantea un esquema de lucha internacional contra el terrorismo basado en independizarse del departamento de Estado”. Vale decir, “enviar fuerzas a cualquier país para operaciones secretas, sin consentimiento del respectivo representante diplomático”.

El diario menciona revelaciones de funcionarios no identificados, pero son conocidos sus viejos contactos en la burocracia estable del departamento de Estado. Naturalmente, la iniciativa de la secretaría de Defensa (Donald Rumsfeld) vulneraría la “autoridad del jefe de misión”, una figura consolidada entre las instituciones del Poder Ejecutivo. “En el plano militar, se trata de un esquema cuya escala global no tiene parangones desde la II guerra mundial”, opina el informante anónimo del “Post”.

Según la propuesta, esas misiones secretas serían informadas a un pequeño círculos de funcionarios en Estados Unidos y uno todavía más limitado en los países donde se llevasen a cabo. Pero este segundo punto sería facultativo y, en ciertos casos, la misión podría efectuarse sin comunicarla al gobierno “anfitrión”. El proyecto parece haberse concebido entre el Pentágono y la CIA. “Queremos eliminar demoras y fiscalizaciones, permitiendo al comando militar lanzar operaciones eficaces, sin perdernos en trámites burocráticos y trabas originadas en otras instancias del gobierno”, cita “verbatim” el periódico.

Esta escuela de pensamiento responsabiliza a “prácticas burocráticas” la imposibilidad de capturar a Osama bin Laden o destruir Al Qa’eda. Por otra parta, esta política ya cuenta con “ensayos”. La fuente del “Post” señala por lo menos dos. Uno, las acciones de una fuerza especial que opera en Pakistán. Otro, la “Fuerza Delta” que ataca presuntos terroristas en ciudades latinoamericanas, sin informar previamente al embajador estadounidense respectivo.

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