Deudas soberanas: los acreedores privados quieren imponer sus criterios

Coordinados por Wall Street, los acreedores privados de países en teoría soberanos tratan de imponer un “código de conducta” en materia de fondos y créditos a esas economías. Asi señalan fuentes neoyorquinas allegadas a la gran banca.

“Años de pugna entre los sectores público y privado sobre cómo manejar crisis de deuda soberana podrían estar finalizando. Ambos grupos de acreedores cooperarían en la elaboración de un código de conducta al respecto”. Así sostiene un informe del grupo Dow Jones, fuente de indicadores bursátiles y editor del “Wall Street Journal”.

Según la misma fuente, ello resultaría de fallidos intentos del Fondo Monetario Internacional para aplicar a estados en bancarrota procedimientos similares a los del título XI de la ley federal estadounidense para quiebras y concursos. Una variante, promovida no desde el FMI sino desde el gobierno norteamericano, sería convertir esas deudas en bonos con “cláusulas de acción colectiva” (esquema de John Taylor, subsecretario de Hacienda).

Observadores de San Pablo y Bruselas sospechan que esta campaña fue acelerada por ideas que circulan entre los “nuevos halcones” que rodean a George W.Bush. Uno de sus ideólogos, Richard Perle -ex asesor jefe de Donald Rumsfeld, secretario de Defensa- acaba de recomendar que se exima a Irak de pagar “deudas contraídas por un régimen delictivo” (el de Saddam Huséin), como forma de castigar a bancos y otros prestamistas de gobiernos totalitarios. Esto provocó furibundos editoriales en medios allegados al negocio financiero.

Con notable celeridad, siete organizaciones vinculadas a tenedores de bonos, acreedores y banca han elaborado un plan para el mercado de deuda soberana, afín a uno generado en el Banco de Francia (central). Ambas propuestas privilegian los derechos de los acreedores, más una estrecha correlación entre el financiamiento multilateral y los esfuerzos de reestructuración de deuda por parte de gobiernos periféricos.

Josef Ackermann, presidente del Institute of International Finance (un lobby de banqueros) anunció en el “Financial Times” que discutiría la propuesta con el FMI y el Banco Mundial antes de septiembre. Frank Fernández, econometrista principal de la entidad que reúne las bolsas norteamericanas, señaló que a finales de julio habrá un borrador definitivo del “código de conducta”. En resumen, empieza otra fase del enfrentamiento entre Washington y Wall Street , provocado por los esquemas pro quiebra soberana esbozados desde 1995 (Grupo de los 7, Hallifax, Canadá), que prevén una especie de “tribunal de La Haya” para resolver litigios. Entre quienes aportaron a esas propuestas figuran Anne Krueger (hoy subdirectora ejecutiva en el Fondo), George Calomiris, Adam Lerrick y otros.

“Años de pugna entre los sectores público y privado sobre cómo manejar crisis de deuda soberana podrían estar finalizando. Ambos grupos de acreedores cooperarían en la elaboración de un código de conducta al respecto”. Así sostiene un informe del grupo Dow Jones, fuente de indicadores bursátiles y editor del “Wall Street Journal”.

Según la misma fuente, ello resultaría de fallidos intentos del Fondo Monetario Internacional para aplicar a estados en bancarrota procedimientos similares a los del título XI de la ley federal estadounidense para quiebras y concursos. Una variante, promovida no desde el FMI sino desde el gobierno norteamericano, sería convertir esas deudas en bonos con “cláusulas de acción colectiva” (esquema de John Taylor, subsecretario de Hacienda).

Observadores de San Pablo y Bruselas sospechan que esta campaña fue acelerada por ideas que circulan entre los “nuevos halcones” que rodean a George W.Bush. Uno de sus ideólogos, Richard Perle -ex asesor jefe de Donald Rumsfeld, secretario de Defensa- acaba de recomendar que se exima a Irak de pagar “deudas contraídas por un régimen delictivo” (el de Saddam Huséin), como forma de castigar a bancos y otros prestamistas de gobiernos totalitarios. Esto provocó furibundos editoriales en medios allegados al negocio financiero.

Con notable celeridad, siete organizaciones vinculadas a tenedores de bonos, acreedores y banca han elaborado un plan para el mercado de deuda soberana, afín a uno generado en el Banco de Francia (central). Ambas propuestas privilegian los derechos de los acreedores, más una estrecha correlación entre el financiamiento multilateral y los esfuerzos de reestructuración de deuda por parte de gobiernos periféricos.

Josef Ackermann, presidente del Institute of International Finance (un lobby de banqueros) anunció en el “Financial Times” que discutiría la propuesta con el FMI y el Banco Mundial antes de septiembre. Frank Fernández, econometrista principal de la entidad que reúne las bolsas norteamericanas, señaló que a finales de julio habrá un borrador definitivo del “código de conducta”. En resumen, empieza otra fase del enfrentamiento entre Washington y Wall Street , provocado por los esquemas pro quiebra soberana esbozados desde 1995 (Grupo de los 7, Hallifax, Canadá), que prevén una especie de “tribunal de La Haya” para resolver litigios. Entre quienes aportaron a esas propuestas figuran Anne Krueger (hoy subdirectora ejecutiva en el Fondo), George Calomiris, Adam Lerrick y otros.

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