De la Rúa llegará a China

Arribará el domingo en busca de oxigeno para la economía argentina. Shanghai, ciudad a la que viaja el presidente, concentra los representantes más poderosos de la economía internacional y nacional.

9 septiembre, 2000

(DYN). – El gobierno argentino está seguro de encontrar en el comercio con este país la llave que le permita abrir la puerta a nuevos y rápidos negocios, con el claro objetivo de dar oxígeno externo a una economía nacional afectada por una crónica recesión y elevados índices del desempleo.

Con ese objetivo, el presidente Fernando de la Rúa llegará el próximo domingo a Shanghai, convertida en la cenicienta china y en objeto de culto por parte de las más importantes empresas internacionales que buscan hacer negocios en este país.

“Queremos mostrarle al presidente argentino las bondades de un régimen socialista con economía de mercado”, había dicho hace sólo un par de semanas el embajador chino en la Argentina, Xu Yicong. Y Shanghai es el mejor ejemplo que los chinos tienen para mostrar.

Esta poderosa ciudad, que reúne a unos 14 millones de habitantes, tiene la zona conocida como Pudong, donde se concentran los representantes más poderosos de la economía internacional y nacional. Se trata de una zona económica muy especial donde está permitido el libre comercio.

Pudong da hoy a Shanghai, el mercado más grande de China, un aspecto similar a San Francisco, Chicago, Francfort o quizás Manhattan.

Aquí es donde se manejan los grandes negocios del país y por esa razón De la Rúa decidió iniciar en Shanghai su paso por la República Popular China que, más allá de las oportunidades económicas que ofrece –siempre en sociedad con el Estado–, mantiene un cerrado régimen comunista para los nacidos por estas tierras. El contraste salta a la vista, aunque hay una clara señal de bienvenida a los occidentales.

(DYN). – El gobierno argentino está seguro de encontrar en el comercio con este país la llave que le permita abrir la puerta a nuevos y rápidos negocios, con el claro objetivo de dar oxígeno externo a una economía nacional afectada por una crónica recesión y elevados índices del desempleo.

Con ese objetivo, el presidente Fernando de la Rúa llegará el próximo domingo a Shanghai, convertida en la cenicienta china y en objeto de culto por parte de las más importantes empresas internacionales que buscan hacer negocios en este país.

“Queremos mostrarle al presidente argentino las bondades de un régimen socialista con economía de mercado”, había dicho hace sólo un par de semanas el embajador chino en la Argentina, Xu Yicong. Y Shanghai es el mejor ejemplo que los chinos tienen para mostrar.

Esta poderosa ciudad, que reúne a unos 14 millones de habitantes, tiene la zona conocida como Pudong, donde se concentran los representantes más poderosos de la economía internacional y nacional. Se trata de una zona económica muy especial donde está permitido el libre comercio.

Pudong da hoy a Shanghai, el mercado más grande de China, un aspecto similar a San Francisco, Chicago, Francfort o quizás Manhattan.

Aquí es donde se manejan los grandes negocios del país y por esa razón De la Rúa decidió iniciar en Shanghai su paso por la República Popular China que, más allá de las oportunidades económicas que ofrece –siempre en sociedad con el Estado–, mantiene un cerrado régimen comunista para los nacidos por estas tierras. El contraste salta a la vista, aunque hay una clara señal de bienvenida a los occidentales.

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