Cumbre de las Américas: hay un nuevo contexto

Sobre esta reunión continental en Panamá, sabemos lo que piensan los principales actores de la región. Pero todavía no se ha puesto el foco en dos cuestiones centrales que darán, inexorablemente, su tónica a la reunión. Por Miguel Ángel Diez

Una es el nuevo contexto, la ubicación en el entorno global que tiene hoy la región. La segunda –más allá del nuevo tema de las relaciones con Cuba-  las expectativas de Washington sobre el escenario regional.

Con respecto al primer enfoque es preciso convenir que, comparado con su propio pasado y con el actual escenario en otros escenarios del orbe, América latina es más democrática que antes, más próspera su economía (aún con alzas y bajas recientes), y zona libre de conflictos bélicos y de terrorismo internacional. Algún resabio de guerrilla en Colombia, en franca desaparición, es todo lo que persiste.

La comparación con el resto del mundo, en este aspecto es más que favorable.

En lo que se refiere al segundo enfoque, es obvio que hay una diferente mirada de parte de Estados Unidos. Algunos dicen que su política externa estuvo ausente durante varios años en el área. Otros que fue ejercida con mayor discreción.

Lo cierto es que, por boca de importantes funcionarios –como Roberta Jacobsen, asistente del Secretario de Estado, no bien vista desde la Casa Rosada- Washington ha enumerado razones para convivir muy bien en esta etapa.

Entre ellas, la extensión y permanencia de gobiernos democráticos en la región, la consolidación de sociedades civiles y la defensa de los derechos humanos (tal vez, añaden, la única excepción de Venezuela que por sí sola deberá resolver el problema).

En lo económico, tras una década excepcional para las materias primas, ha crecido el empleo, el desendeudamiento, y las inversiones en casi toda la región. Se ha combatido con éxito la pobreza, crecieron las clases medias, y en general, la generación de empleo. Aunque es mucho lo que resta, ya que la región es una de las más – sino la más- injusta en la distribución del ingreso.

Se avanza, aunque todavía poco y es preciso acelerar el ritmo, en materia de suficiencia energética y sobre todo de políticas que garanticen la sustentabilidad, y preserven el medio ambiente.

De modo que aunque los fuegos artificiales de la Cumbre estarán dedicados a la nueva relación entre Cuba y Estados Unidos, y a los escarceos ríspidos entre Caracas y Washington, es auspicioso el clima del encuentro y las bases que allí se pueden sentar.

El Acuerdo Transpacífico ha alineado a varios países de la región – Chile, Perú, Colombia y México- tras la estrategia de redespliegue estadounidense en el sudeste asiático.

Ahora falta mejorar la relación con Brasil, el coloso del Mercosur, ya partir de ahí mejorar la relación con todo el Cono Sur.

 

 

 

 

 

 

 

 

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