Crudos caros, un peligro para la economía indonesia

Indonesia es un caso raro: exportador tradicional de petróleo, tiene graves problemas por el alza internacional, pues hoy es importador neto. Por ende, el presidente Soesilo Bambang Judodjono afronta inestabilidad económica.

Por cierto, Djakarta es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Crudos y gas natural se cuentan entres sus principales fuentes de ingresos. Pero la burocracia, ciertas incertidumbres jurídicas y una historia de turbulencias políticas han convertido el país en importador neto. Varias empresas privadas eluden operar en su territorio.

Obviamente, los picos de precios registrados la semana pasada (US$ 67 por barril, viernes 12) amenazan la econompia en general. Cabe recordar que las recetas erróneas del Fondo Monetario Internacional –resposabilidad de Anne Kruger y Anup Singh- convirtieron la crisis financiera de 1987/8 en una guerra civil que costó miles de vidas. Desde entonces, cuesta recomponer las funciones del estado y eso mantiene incertidumbres en materia de negocios.

Hoy, los analistas occidentales están divididos en cuanto a si Judodjono saldrá o no adelante. Obviamente, el maremoto de diciembre agravó la situación, en parte porque afectó explotaciones gasíferas. Entre ellas, las de Unocal, compañía absorbida hace poco por Chevron. Para peor, desde julio se acentúan epidemias o endemias típicas del sudeste asiático; por ejemplo, gripe del pollo, polimielitis –los tan exaltados “tigres” nunca consiguieron erradicarla- y una enorme “nube acre” originada en incendios forestales. Parte de esos desastres se relaciona con el maremoto.

Como sus vecinos Malasia, Tailandia y Filipinas, Indonesia subsidia los combustibles para mantenerlos al alcance del público y otros usuarios. En realidad, lo mismo sucede en India, Bangladesh, Ceilán, Vietnam y China. Sólo que, desde hace un tiempo, Kuala Lumpur, Bangkok y Djakarta tratan de liberalizar esos precios, en aras de la “economía de mercado”.

El presidente admite que la paulatina reducción de subsidios tendrá efectos sociopolíticos negativos. Pero, por otra parte, el estado gastó en 2004 alrededor de US$ 7.400 millones en subsidios. Lo malo es que, al mismo tiempo, el aparataje burocrático –pesado y venal- impide que se explore, explote y exporte a un nivel compatible con las reservas indonesias. El aumento internacional de crudos –aparte- amplía la brecha entre precio real y precio subsidiado en combustibles. Ahora bien, hay otra paradoja en esa economía: la inversión externa directa se mantiene y, de enero a julio, subió US$ 6.400 millones; o sea, 79%.

Más de 230 juicios por corrupción prueban que la burocracia en verdad está perjudicando la actividad económica y los negocios. Ahora, el gobierno amenaza con reducir los sueldos estatles, impoerne exámenes de ingresos y exigencia profesionales a los funcionarios. El modelo es la vecina ciudad estado de Singapur.

Una muestra de trabas burocráticas es la demora en iniciar el desarrollo de yacimientos petrolíferos en Cepu, Java central. Con más de 600 millones de barriles en reservas cubicadas, el área puede devolver al país su puesto entre los exportadores. Pero la estatal Pertamina viene desde 2001 inmersa en una interminable disputa legalista por regalías con ExxonMobil, la mayor petrolera del mundo. En apariencia, Judodjono está a punto de destrabar el asunto.

Era hora, Durante el segundo trimestre, el ritmo de aumento del producto bruto interno retrocedía de 6,2 a 5,5% anual. O sea, quedaba bajo la meta oficial (6%). Un componente, petróleo y gas, cedió 2,9% durante el primer semestre. Aun así, expertos de Singapur y Hongkong no creen que Indonesia haya entrado en un enfriamiento económico generalizado. Pero, si los crudos WTI llegan a US$ 70 el barril, se prenderán más luces rojas: ya en julio, el alza de combustibles empujó 7,8% el índice de precios minoristas (ocurrió en Estados Unidos, aunque no en semejante margen).

Por cierto, Djakarta es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Crudos y gas natural se cuentan entres sus principales fuentes de ingresos. Pero la burocracia, ciertas incertidumbres jurídicas y una historia de turbulencias políticas han convertido el país en importador neto. Varias empresas privadas eluden operar en su territorio.

Obviamente, los picos de precios registrados la semana pasada (US$ 67 por barril, viernes 12) amenazan la econompia en general. Cabe recordar que las recetas erróneas del Fondo Monetario Internacional –resposabilidad de Anne Kruger y Anup Singh- convirtieron la crisis financiera de 1987/8 en una guerra civil que costó miles de vidas. Desde entonces, cuesta recomponer las funciones del estado y eso mantiene incertidumbres en materia de negocios.

Hoy, los analistas occidentales están divididos en cuanto a si Judodjono saldrá o no adelante. Obviamente, el maremoto de diciembre agravó la situación, en parte porque afectó explotaciones gasíferas. Entre ellas, las de Unocal, compañía absorbida hace poco por Chevron. Para peor, desde julio se acentúan epidemias o endemias típicas del sudeste asiático; por ejemplo, gripe del pollo, polimielitis –los tan exaltados “tigres” nunca consiguieron erradicarla- y una enorme “nube acre” originada en incendios forestales. Parte de esos desastres se relaciona con el maremoto.

Como sus vecinos Malasia, Tailandia y Filipinas, Indonesia subsidia los combustibles para mantenerlos al alcance del público y otros usuarios. En realidad, lo mismo sucede en India, Bangladesh, Ceilán, Vietnam y China. Sólo que, desde hace un tiempo, Kuala Lumpur, Bangkok y Djakarta tratan de liberalizar esos precios, en aras de la “economía de mercado”.

El presidente admite que la paulatina reducción de subsidios tendrá efectos sociopolíticos negativos. Pero, por otra parte, el estado gastó en 2004 alrededor de US$ 7.400 millones en subsidios. Lo malo es que, al mismo tiempo, el aparataje burocrático –pesado y venal- impide que se explore, explote y exporte a un nivel compatible con las reservas indonesias. El aumento internacional de crudos –aparte- amplía la brecha entre precio real y precio subsidiado en combustibles. Ahora bien, hay otra paradoja en esa economía: la inversión externa directa se mantiene y, de enero a julio, subió US$ 6.400 millones; o sea, 79%.

Más de 230 juicios por corrupción prueban que la burocracia en verdad está perjudicando la actividad económica y los negocios. Ahora, el gobierno amenaza con reducir los sueldos estatles, impoerne exámenes de ingresos y exigencia profesionales a los funcionarios. El modelo es la vecina ciudad estado de Singapur.

Una muestra de trabas burocráticas es la demora en iniciar el desarrollo de yacimientos petrolíferos en Cepu, Java central. Con más de 600 millones de barriles en reservas cubicadas, el área puede devolver al país su puesto entre los exportadores. Pero la estatal Pertamina viene desde 2001 inmersa en una interminable disputa legalista por regalías con ExxonMobil, la mayor petrolera del mundo. En apariencia, Judodjono está a punto de destrabar el asunto.

Era hora, Durante el segundo trimestre, el ritmo de aumento del producto bruto interno retrocedía de 6,2 a 5,5% anual. O sea, quedaba bajo la meta oficial (6%). Un componente, petróleo y gas, cedió 2,9% durante el primer semestre. Aun así, expertos de Singapur y Hongkong no creen que Indonesia haya entrado en un enfriamiento económico generalizado. Pero, si los crudos WTI llegan a US$ 70 el barril, se prenderán más luces rojas: ya en julio, el alza de combustibles empujó 7,8% el índice de precios minoristas (ocurrió en Estados Unidos, aunque no en semejante margen).

Notas Relacionadas

Suscripción Digital

Suscríbase a Mercado y reciba todos los meses la mas completa información sobre Economía, Negocios, Tecnología, Managment y más.

Suscribirse Archivo Ver todos los planes

Newsletter


Reciba todas las novedades de la Revista Mercado en su email.

Reciba todas las novedades