Crecimiento de las importaciones sigue minando el superávit comercial

Las exportaciones argentinas crecieron 19% en septiembre respecto al mismo período de 2006. Pero las importaciones aumentaron 25%. Un comunicado de la consultora Abeceb.com, indica que el superávit en 2007 disminuirá 23,4% respecto al de 2006.

25 octubre, 2007

Según el informe “Intercambio Comercial Argentino”, difundido
recientemente por el Indec, en septiembre de 2007, el superávit de comercio
exterior fue de US$ 839 millones. Este resultado es apenas menor que el registrado
un año atrás, cuando alcanzó los US$ 866 millones.

Los resultados en septiembre

Las estadísticas marcan que este saldo es producto de exportaciones
por US$ 4.802 millones e importaciones por US$ 3.963 millones. Las ventas al
exterior crecieron 19% respecto al mismo mes de 2006, gracias a la mejora de
9% tanto en cantidades como en precios.

El crecimiento exportador fue impulsado en septiembre por los productos primarios.
Se vendieron 80% más de estos bienes. Mientras que las manufacturas de
origen agropecuario crecieron 31% y las de origen industrial sólo 5%.
El rubro que disminuyó fue el de combustibles y energía, 33%,
caída que se entiende en el marco de las carencias energéticas
actuales en Argentina. Los principales productos colocados fueron las semillas
y frutos oleaginosos; grasas y aceites; y residuos y desperdicios de la industria
alimenticia.
Las importaciones, por su parte, aumentaron debido al crecimiento en 13% de
cantidades y 11% en precios. En septiembre, los mayores incrementos se registraron
en bienes intermedios. Entre ellos, insumos para la actividad agrícola
y agroindustria, (abonos y fertilizantes) y tubos para gasoductos y oleoductos.

Lo acumulado en el año

En los primeros nueve meses de 2007, el superávit comercial ya alcanzó
US$ 7.190 millones. Pero en el mismo período de 2006, el saldo positivo
fue de US$ 9.034 millones. El resultado en lo que va de este año, se
explica por un monto de exportaciones de US$ 39.304 millones (16% más
que en el mismo período de 2006), y de US$ 32.114 en importaciones (29%
mayor).

En el período enero-septiembre, las exportaciones se repartieron de la
siguiente manera: manufacturas de origen agropecuario, 34%; manufacturas de
origen industrial, 31%; productos primarios, 23%; y combustibles y energía,
12%. El dato desalentador es que el rubro que más creció es el
de los bienes sin industrializar, 40%; seguido de las manufacturas de origen
agropecuario, con 20%. Respecto al mismo período de 2006, las exportaciones
aumentaron en US$ 5.366 millones. De este monto, US$ 2.698 millones lo aportaron
el maíz, aceite y porotos de soja.

Esto se observa, a su vez, en el informe del Indec para el primer semestre sobre
“Complejos exportadores”, difundido una semana atrás. El
complejo sojero explica más de 20% de las exportaciones (US$ 5.111 millones);
y el de petróleo y gas, 11,2% (US$ 2.772 millones).

En estos nueve meses del año, las importaciones aumentaron principalmente
por el incremento en 60% del ingreso de combustibles y energía, fundamentalmente
en los meses de invierno. Se importó energía eléctrica,
gasoil y fueloil.

Los bienes ingresados desde el exterior se reparten entre bienes intermedios
(porotos de soja e insumos para industria plástica, 36%); bienes de capital
(celulares, monitores, grupos electrógenos, vehículos y tractores
de carretera, 23%); y piezas y accesorios para bienes de capital (17%).

Los socios de Argentina

En el informe del Indec, también se destacan las relaciones comerciales
con diferentes zona económicas. En nueve meses, el principal socio de
Argentina sigue siendo el Mercosur, que representa 22% de sus exportaciones
(US$ 8.668 millones) y 37% de la importaciones (US$ 11.660 millones), con un
saldo negativo de US$ 2.991 millones. El segundo socio comercial en importancia
es el grupo ASEAN (Corea del Sur, China, Japón e India), que ocupa 18%
de exportaciones y 19% de importaciones. La diferencia es que con esta región,
Argentina mantiene un superávit de US$ 1.136 millones.

Con la Unión Europea y con ALADI (Colombia, Ecuador, Cuba, Perú,
Venezuela y Bolivia) también mantiene sendos superávit de US$
1.564 y 2.243 millones. Pero el socio que mejor saldo le deja al país
es Chile, con el que mantiene un resultado positivo de US$ 2.356 millones. El
país trasandino representa 7% de las exportaciones y sólo 2% de
las importaciones.

Además del resultado negativo con el Mercosur (provocado por el déficit
de 52 meses consecutivos que mantiene con Brasil), existe un déficit
de US$ 743 millones con el Nafta (Estados Unidos, México y Canadá).

La impotencia del “dólar alto”

A pesar de los saldos positivos registrados en los últimos años,
las tendencias no son promisorias. Como se ha visto, el mayor aumento de importaciones
sobre las exportaciones tiende a socavar el superávit. Esto se explica
por la gran demanda de bienes que la oferta interna no logra satisfacer.

Según un informe de la consultora Abeceb.com, para sostener los buenos
resultados, la “única política oficial” es la de mantener
un tipo de cambio alto. En términos nominales, la devaluación
del peso respecto al dólar favorece la competitividad de las exportaciones
argentinas. Pero si se tiene en cuenta el tipo de cambio real (es decir, considerando
la inflación local y en otros países), el país pierde ventajas
en su frente externo.

Según Abeceb.com, aún con la inflación, el peso se devaluó
en términos reales con otras monedas, como el real brasilero y el euro,
que se apreciaron considerablemente respecto al dólar. Pero esto no evitó
el déficit comercial con Brasil y la tendencia decreciente del comercio
con la UE. El empeoramiento también se da con Estados Unidos y con China,
donde el peso presenta una apreciación o paridad.

“En conclusión –se lee en el informe- la balanza comercial
de la Argentina con sus principales socios muestra una tendencia negativa, a
pesar de que, en dos de los tres casos analizados, la competitividad cambiaria
de los productos nacionales mejoró”. La recuperación del
consumo interno jalona las importaciones. Entonces, la política del “dólar
alto” parece insuficiente.

Según el informe “Intercambio Comercial Argentino”, difundido
recientemente por el Indec, en septiembre de 2007, el superávit de comercio
exterior fue de US$ 839 millones. Este resultado es apenas menor que el registrado
un año atrás, cuando alcanzó los US$ 866 millones.

Los resultados en septiembre

Las estadísticas marcan que este saldo es producto de exportaciones
por US$ 4.802 millones e importaciones por US$ 3.963 millones. Las ventas al
exterior crecieron 19% respecto al mismo mes de 2006, gracias a la mejora de
9% tanto en cantidades como en precios.

El crecimiento exportador fue impulsado en septiembre por los productos primarios.
Se vendieron 80% más de estos bienes. Mientras que las manufacturas de
origen agropecuario crecieron 31% y las de origen industrial sólo 5%.
El rubro que disminuyó fue el de combustibles y energía, 33%,
caída que se entiende en el marco de las carencias energéticas
actuales en Argentina. Los principales productos colocados fueron las semillas
y frutos oleaginosos; grasas y aceites; y residuos y desperdicios de la industria
alimenticia.
Las importaciones, por su parte, aumentaron debido al crecimiento en 13% de
cantidades y 11% en precios. En septiembre, los mayores incrementos se registraron
en bienes intermedios. Entre ellos, insumos para la actividad agrícola
y agroindustria, (abonos y fertilizantes) y tubos para gasoductos y oleoductos.

Lo acumulado en el año

En los primeros nueve meses de 2007, el superávit comercial ya alcanzó
US$ 7.190 millones. Pero en el mismo período de 2006, el saldo positivo
fue de US$ 9.034 millones. El resultado en lo que va de este año, se
explica por un monto de exportaciones de US$ 39.304 millones (16% más
que en el mismo período de 2006), y de US$ 32.114 en importaciones (29%
mayor).

En el período enero-septiembre, las exportaciones se repartieron de la
siguiente manera: manufacturas de origen agropecuario, 34%; manufacturas de
origen industrial, 31%; productos primarios, 23%; y combustibles y energía,
12%. El dato desalentador es que el rubro que más creció es el
de los bienes sin industrializar, 40%; seguido de las manufacturas de origen
agropecuario, con 20%. Respecto al mismo período de 2006, las exportaciones
aumentaron en US$ 5.366 millones. De este monto, US$ 2.698 millones lo aportaron
el maíz, aceite y porotos de soja.

Esto se observa, a su vez, en el informe del Indec para el primer semestre sobre
“Complejos exportadores”, difundido una semana atrás. El
complejo sojero explica más de 20% de las exportaciones (US$ 5.111 millones);
y el de petróleo y gas, 11,2% (US$ 2.772 millones).

En estos nueve meses del año, las importaciones aumentaron principalmente
por el incremento en 60% del ingreso de combustibles y energía, fundamentalmente
en los meses de invierno. Se importó energía eléctrica,
gasoil y fueloil.

Los bienes ingresados desde el exterior se reparten entre bienes intermedios
(porotos de soja e insumos para industria plástica, 36%); bienes de capital
(celulares, monitores, grupos electrógenos, vehículos y tractores
de carretera, 23%); y piezas y accesorios para bienes de capital (17%).

Los socios de Argentina

En el informe del Indec, también se destacan las relaciones comerciales
con diferentes zona económicas. En nueve meses, el principal socio de
Argentina sigue siendo el Mercosur, que representa 22% de sus exportaciones
(US$ 8.668 millones) y 37% de la importaciones (US$ 11.660 millones), con un
saldo negativo de US$ 2.991 millones. El segundo socio comercial en importancia
es el grupo ASEAN (Corea del Sur, China, Japón e India), que ocupa 18%
de exportaciones y 19% de importaciones. La diferencia es que con esta región,
Argentina mantiene un superávit de US$ 1.136 millones.

Con la Unión Europea y con ALADI (Colombia, Ecuador, Cuba, Perú,
Venezuela y Bolivia) también mantiene sendos superávit de US$
1.564 y 2.243 millones. Pero el socio que mejor saldo le deja al país
es Chile, con el que mantiene un resultado positivo de US$ 2.356 millones. El
país trasandino representa 7% de las exportaciones y sólo 2% de
las importaciones.

Además del resultado negativo con el Mercosur (provocado por el déficit
de 52 meses consecutivos que mantiene con Brasil), existe un déficit
de US$ 743 millones con el Nafta (Estados Unidos, México y Canadá).

La impotencia del “dólar alto”

A pesar de los saldos positivos registrados en los últimos años,
las tendencias no son promisorias. Como se ha visto, el mayor aumento de importaciones
sobre las exportaciones tiende a socavar el superávit. Esto se explica
por la gran demanda de bienes que la oferta interna no logra satisfacer.

Según un informe de la consultora Abeceb.com, para sostener los buenos
resultados, la “única política oficial” es la de mantener
un tipo de cambio alto. En términos nominales, la devaluación
del peso respecto al dólar favorece la competitividad de las exportaciones
argentinas. Pero si se tiene en cuenta el tipo de cambio real (es decir, considerando
la inflación local y en otros países), el país pierde ventajas
en su frente externo.

Según Abeceb.com, aún con la inflación, el peso se devaluó
en términos reales con otras monedas, como el real brasilero y el euro,
que se apreciaron considerablemente respecto al dólar. Pero esto no evitó
el déficit comercial con Brasil y la tendencia decreciente del comercio
con la UE. El empeoramiento también se da con Estados Unidos y con China,
donde el peso presenta una apreciación o paridad.

“En conclusión –se lee en el informe- la balanza comercial
de la Argentina con sus principales socios muestra una tendencia negativa, a
pesar de que, en dos de los tres casos analizados, la competitividad cambiaria
de los productos nacionales mejoró”. La recuperación del
consumo interno jalona las importaciones. Entonces, la política del “dólar
alto” parece insuficiente.

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