Coherencia del gabinete Trump: contradice al jefe

Es una práctica de la democracia estadounidense. El Senado hace las audiencias de confirmación donde examina e interroga a los nominados por el presidente electo para ser Secretarios (ministros) del gobierno. Incluso tiene poder de veto, cosa que alguna vez ocurrió. Pero en todos los casos hace caminar sobre brasas a los postulantes.

Durante toda la semana rindieron examen los futuros miembros del gabinete de Donald Trump. La conclusión es realmente inesperada. Se trata de un equipo muy coherente. Discrepa abiertamente con el mandatario al que secundarán. Veamos algunos nombres.

Por ejemplo, Rex Tillerson quien será Secretario de Estado (ministro de Relaciones Exteriores) dijo que la construcción de islas artificiales en el mar por parte de China, es el equivalente de Rusia apoderándose de Crimea. Advirtió sobre el riesgo que implica Vladimir Putin y se manifestó en contra de eliminar el Tratado TransPacífico que su jefe prometió eliminar en su primer día de gobierno. Por último, reafirmó que evitar el deterioro del clima es central para Estados Unidos (algo en que tampoco coincide con Trump).

De manera que en algunos casos intentó despegarse de la especial relación que le atribuyen con Rusia y Putin (como ex presidente de la Exxon) y en otras contradijo abiertamente los anuncios del presidente electo.

Por su parte, el general James Mattis, futuro Secretario de Defensa, aseguró que EE.UU debe mantener el actual acuerdo de control de armamento con Irán, algo que Trump avisó que desmantelará.

Fue mucho más duro al referirse a Rusia: Putin –dijo- es una de las amenazas más importantes que confronta EE.UU. Recordó que los rusos intentan quebrar la Alianza del Atlántico Norte, el principal pacto militar de Washington con los países aliados. Aseguró que discutirá cualquier tema de defensa con Trump, si fuera necesario.

Otro caso interesante fue el de Mike Pompeo, elegido para dirigir la CIA. Afirmó que expresamente prohibirá métodos brutales o tortura durante los interrogatorios a detenidos sospechosos, incluso si lo fueran por terrorismo.

Exactamente lo contrario de lo que prometió Trump.

Quien estará a cargo del Departamento de Homeland Security (ministerio del Interior), el general John Kelly fue elegante sobre la famosa promesa de construir un muro a lo largo de la frontera con México. “Una barrera física no basta para hacer la tarea querida”, aseguró. O dicho de otro modo, el muro es absolutamente inútil. También se declaró en contra de la tortura como método policial.

Lo sorprendente también fue la reacción de Trump: “cada uno de ellos ha expresado libremente lo que piensa, y son gente capacitada para el cargo”. Tal vez espera que el resto del elenco de la Casa Blanca –que no se presenta ante el Senado- rodee y condicione a los ministros designados. Un raro modelo de coherencia.

 

 

 

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