China e India, competencia con aire a paradoja

“En el largo plazo, puede decirse que China es un avión e India un tren. Pero existen posibilidades de que, en próximos decenios, las cosas se den vuelta”. Así cree Michaël Witt, del Institut Européen pour l’Administration d’Entreprises (Insead).

28 enero, 2012

<p>En verdad, desde hace a&ntilde;os la partida est&aacute; en manos chinas. Verbigracia, en 2008 el producto bruto por habitante, (US$ 6.000 anual) ajustado por diferencia en poder adquisitivo, m&aacute;s que doblaba el indio, seg&uacute;n cifras del Banco Mundial. En 2011, la cifra promediaba US$ 7.200. Hacia 1978, cuando arrancaron las reformas chinas, ese guarismo era la mitad del indio. En cuanto a pobreza en el gigante, en 1981 la tasa sol&iacute;a ser un tercio superiores a las de su rival y en 2010 eran una mitad inferiores. Entretanto, pese a reformas econ&oacute;micas desde 1991, la brecha en el PBI sigue aumentando: entre 2008 y 2010, la econom&iacute;a china crec&iacute;a a raz&oacute;n de 11% anual promedio, contra 8,5% la india.&nbsp;</p>
<p>Existen buenas razones para este sesgo. Una se centra en factores econ&oacute;micos fundamentales, por ejemplo un crecimiento temprano que moviliza capital y mano de obra v&iacute;a procesos productivos din&aacute;micos. Hoy, obviamente, no faltan fondos para grandes compa&ntilde;&iacute;as chinas pero, aun en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada que acab&oacute; en 2010, las tasas&nbsp; reales de inter&eacute;s para firmas cotizantes en bolsa eran 50% de las abonadas por sus contrapartes indias. En lo atinente a inversi&oacute;n externa directa, Beijing la atrae por un m&uacute;ltiplo 2,5 veces superior al de Delhi.</p>
<p>Pero, apunta Witt, &ldquo;movilizar capitales es la parte f&aacute;cil del asunto cuyo lado espinoso es desarrollar capital humano. En este plano, India tiene un severo problema, vista desde occidente: sus leyes laborales dificultan manejara masas considerables de trabajadores de sector en sector. Para peor, sigue faltando gente con formaci&oacute;n o conocimientos b&aacute;sicos, en una sociedad donde el analfabetismo orilla 40%, comparado con menos de 10% en China, cuyos j&oacute;venes rozan ya cero en esa materia, contra 25% en el subcontinente&rdquo;.</p>
<p>Obra asimismo un factor invisible aun para los propios indios: el peso de&nbsp; religiones sincr&eacute;ticas de origen rural y su escasa afinidad con la econom&iacute;a urbana moderna. Este factor explica tambi&eacute;n un sistema pol&iacute;tico corrupto, poco transparente, con restos del milenario r&eacute;gimen de castas. A la inversa, el trasfondo cultural chino no son religiones sino dos filosof&iacute;as urbanas, confucianismo y tao&iacute;smo, compatibles con la apertura econ&oacute;mica de 1978 y con el estado actual como lejano sucesor del imperio.</p>
<p>El propio Banco Mundial interpreta las diferencias seg&uacute;n los distintos papeles de cada estado. Una lista de la entidad &ndash;de mejor a peor- ubica a India en el puesto 133, sobre 183 en total, por facilidades para hacer negocios. China figura en el octog&eacute;simo nono lugar, o sea es bastante m&aacute;s propicia. En rigor, los empresarios indios tienden a tener &eacute;xito donde logran evadir las regulaciones federales, provinciales y comunales.</p>
<p>Verbigracia, las ventajas comparativas indias en servicios como la tercerizaci&oacute;n inform&aacute;tica pueden explicarse, en buena parte, por dos factores. Primero, el estado nunca lleg&oacute; a regular ese tipo de segmentos. Segundo, a diferencia de la industria, la &ldquo;exportaci&oacute;n&rdquo; de servicios no est&aacute; trabada por malas rutas ni complicados tr&aacute;mites aduaneros. Basta que funcionen computadoras, l&iacute;neas telef&oacute;nicas, etc.</p>
<p>Sin duda, las diferencias espirituales son claves. Am&eacute;n de las ya se&ntilde;aladas, hubo en la historia dos quiebres decisivos. El primero, cuando el budismo inicial &ndash;una filosof&iacute;a amplia- se parti&oacute; en mahayana y hinayana. Aquel acab&oacute; emigrando a China, este sobrevivi&oacute; como minor&iacute;a en su tierra original, pero protagoniz&oacute; la segunda quiebra generando variantes idol&aacute;tricas en Tibet-Mongolia (tantrismo) e Indochina-Indonesia (theravada).</p>
<p>Lejos de aberraciones polite&iacute;stas, en China, Corea y Jap&oacute;n la combinaci&oacute;n de filosof&iacute;as, religiones d&eacute;biles y hasta shamanismo promovi&oacute; una forma de movilidad social que occidente conocer&iacute;a como iluminismo varios siglos despu&eacute;s. Un chino del siglo 8 pod&iacute;a aspirar a los cargos m&aacute;s altos &ndash;salvo en la corte imperial- siguiendo una carrera con ex&aacute;menes en cada etapa. Por el contrario, el sistema hind&uacute; de castas congelaba a las personas desde nacer y exclu&iacute;a todo est&iacute;mulo ligado a la econom&iacute;a, salvo la guerra. <br />
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