Castigada por la recesión, Al Qaeda busca recaudar

Gran parte de quienes siguen a Osama bin Laden o sus lugartenientes deben combinar terrorismo con saqueos y golpes financieros. Máxime porque sus aportantes habituales prefieren asistir a grupos locales. En especial, los talibán.

19 junio, 2009

<p>En cierto modo, la globalizaci&oacute;n &ndash;antes instrumento propagand&iacute;stico favorito de Al Qaeda- se le ha dado vuelta. La tercera fase evolutiva en esa cadena de organizaciones armadas promete ser econ&oacute;micamente problem&aacute;tica. Sobre todo en cuanto a pertrecharse v&iacute;a el tr&aacute;fico il&iacute;cito de armas en manos de profesionales ap&aacute;tridas y no creyentes.</p>
<p>Antes del 11 de septiembre de 2001, la entidad (todav&iacute;a centrada en el emir yemenita) recib&iacute;a apoyo financiero mayormente de banqueros y sociedades musulmanas sunn&iacute;es. No hab&iacute;a controles y era f&aacute;cil disfrazar los fondos como ayuda ben&eacute;fica. Adem&aacute;n, la contracci&oacute;n entre el Cor&aacute;n y el negocio financiero (cobrar intereses est&aacute; vedado) hab&iacute;a convertido desde hace siglos en hip&oacute;critas a los prestamistas isl&aacute;micos.</p>
<p>Tras los ataques contra Manhattan y el Pent&aacute;gono, Naciones Unidas y varios estados hac&iacute;an listas negras y establec&iacute;an controles de fondos y armas. Presa de una psicosis, Estados Unidos apost&oacute; a otros ataque en su territorio y cre&oacute; un aparato de espionaje interno estilo &ldquo;1984&rdquo;. Nunca se produjeron esos atentados.</p>
<p>Esta segunda fase del terrorismo mayorista oblig&oacute; a bin Laden y su creciente banda a encontrar otras fuentes de financiamiento. Durante 2002/7, Al Qaeda fue formando una red de aportantes, sin excluir el secuestro como recurso ocasional en Afganist&aacute;n, Pakist&aacute;n, Irak y otros lugares. A criterio de varios expertos, el repentino florecimiento de la pirater&iacute;a somal&iacute; institucionaliz&oacute; esa pr&aacute;ctica, con naves, armas y tecnolog&iacute;a compradas en los emiratos del Golfo.</p>
<p>Transferencias v&iacute;a bancas extraterritoriales, tarjetas falsas y oro formaban parte del arsenal financiero. Hasta que la recesi&oacute;n y la crisis sist&eacute;mica occidentales abrieron la tercera etapa. Para Al Qaeda, eso significa perder aportantes a favor de sus propios competidores internos. Por ejemplo, el mullah afgano Omar, la banda pakistan&iacute; Beitullah Mehsud y nadie menos que Mustaf&aacute; Al-Yazid, ex cajero de bin Laden, ahora recaudando por cuenta propia desde Turqu&iacute;a.</p>
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