Buscan no restringir fondos a la recuperación económica

La Argentina acordó con el BM y el BID que haya un "flujo neutro" entre los ingresos y egresos provenientes de ambos organismos, para evitar "una exigencia de pagos que frene el proceso de reactivación".

Así lo reveló el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson, quien participa activamente de las negociaciones entre las entidades crediticias, que son paralelas a la que el Gobierno argentino lleva adelante con el FMI.

De todas formas, cualquier acuerdo con el Banco Mundial y el
BID sólo podrá llegar si previamente se alcanza el entendimiento
con el Fondo Monetario.

Tangelson explicó que en las negociaciones con los dos bancos “se
está buscando que los programas y créditos se giren hacia el
sector privado productivo”.

Y señaló que “estamos planteando un flujo neutro de ingresos e
ingresos y como ha dicho el presidente Néstor Kirchner que no nos
planteen reequerimientos que impidan el proceso de crecimiento” de
la economía.

El funcionario señaló que con el Banco Mundial “nos interesa
que siga apoyando los planes sociales, que son prioritarios, pero
que en el resto de los recursos podamos canalizarlos hacia obras
de infraestructura y desarrollo productivo regional”.

Y agregó que “en el caso del BID, primordialmente, se pretende
reorientar los fondos, favorecer el proceso de inversión hacia
sectores productivos y esto esta acordado como criterio general”.

“Ahora estamos analizando que los proyectos que Argentina va
presentando ante los organismos internacionales sigan este
principio”, añadió el funcionario.

Tangelson puntualizó que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, “lleva siempre en las negociaciones con el FMI, el Banco Mundial y el BID ese planteo; que el monto de recursos que pudieran entrar por préstamos sea exactamente igual al flujo de los compromisos, de manera de no afectar las reservas, ni que incrementemos el nivel de deuda, y se favorezca el proceso productivo”, aunque con el Fondo, ese procedimiento aún no está acordado, sino en vías de negociación.

Y agregó que “pareciera claro que estamos recuperando
un proceso creciente del aumento de la producción y no queremos
que los organismos nos determinen una neutralización de los
recursos que necesitamos para la producción con los pagos que
debemos hacer ahora”.

Además, el funcionario agregó que “en el supuesto de un acuerdo con el Fondo no
solamente cambia la capacidad del Estado, de invertir en
infraestructura sino que se modifica la expectativa del inversor a
privado”.

Y explicó que si el Gobierno logra postergar los compromisos de
pagos por más de 12 mil millones de dólares en la renegociación
con el FMI, será “un monto equivalente al 10 por ciento del PBI, a
lo que que hay que adicionar el ahorro que genera la sociedad”.

“Pensemos que en la épocas de fuerte inversión la Argentina
invierte alrededor de un 20 por ciento de su PBI. En este caso, si
solo significa la mitad de esa cantidad, y complementado con
inversiones externas, será una cifra importante que se pueden
volcar al proceso productivo”, indicó el funcionario.

Tangelson consideró que el Gobierno “busca dar una señal clara y tenemos especial interés en los capitales que van a apoyar la inversión”.

Y agregó que “se están dando síntomas de que la sociedad está
dispuesta a romper el cerco en el que estuvimos durante muchos
años y esto es lo que debe alentar la función del gobierno, con la
participación de la sociedad, porque no hay ningún país que se
desarrollo sin ello”.

Así lo reveló el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson, quien participa activamente de las negociaciones entre las entidades crediticias, que son paralelas a la que el Gobierno argentino lleva adelante con el FMI.

De todas formas, cualquier acuerdo con el Banco Mundial y el
BID sólo podrá llegar si previamente se alcanza el entendimiento
con el Fondo Monetario.

Tangelson explicó que en las negociaciones con los dos bancos “se
está buscando que los programas y créditos se giren hacia el
sector privado productivo”.

Y señaló que “estamos planteando un flujo neutro de ingresos e
ingresos y como ha dicho el presidente Néstor Kirchner que no nos
planteen reequerimientos que impidan el proceso de crecimiento” de
la economía.

El funcionario señaló que con el Banco Mundial “nos interesa
que siga apoyando los planes sociales, que son prioritarios, pero
que en el resto de los recursos podamos canalizarlos hacia obras
de infraestructura y desarrollo productivo regional”.

Y agregó que “en el caso del BID, primordialmente, se pretende
reorientar los fondos, favorecer el proceso de inversión hacia
sectores productivos y esto esta acordado como criterio general”.

“Ahora estamos analizando que los proyectos que Argentina va
presentando ante los organismos internacionales sigan este
principio”, añadió el funcionario.

Tangelson puntualizó que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, “lleva siempre en las negociaciones con el FMI, el Banco Mundial y el BID ese planteo; que el monto de recursos que pudieran entrar por préstamos sea exactamente igual al flujo de los compromisos, de manera de no afectar las reservas, ni que incrementemos el nivel de deuda, y se favorezca el proceso productivo”, aunque con el Fondo, ese procedimiento aún no está acordado, sino en vías de negociación.

Y agregó que “pareciera claro que estamos recuperando
un proceso creciente del aumento de la producción y no queremos
que los organismos nos determinen una neutralización de los
recursos que necesitamos para la producción con los pagos que
debemos hacer ahora”.

Además, el funcionario agregó que “en el supuesto de un acuerdo con el Fondo no
solamente cambia la capacidad del Estado, de invertir en
infraestructura sino que se modifica la expectativa del inversor a
privado”.

Y explicó que si el Gobierno logra postergar los compromisos de
pagos por más de 12 mil millones de dólares en la renegociación
con el FMI, será “un monto equivalente al 10 por ciento del PBI, a
lo que que hay que adicionar el ahorro que genera la sociedad”.

“Pensemos que en la épocas de fuerte inversión la Argentina
invierte alrededor de un 20 por ciento de su PBI. En este caso, si
solo significa la mitad de esa cantidad, y complementado con
inversiones externas, será una cifra importante que se pueden
volcar al proceso productivo”, indicó el funcionario.

Tangelson consideró que el Gobierno “busca dar una señal clara y tenemos especial interés en los capitales que van a apoyar la inversión”.

Y agregó que “se están dando síntomas de que la sociedad está
dispuesta a romper el cerco en el que estuvimos durante muchos
años y esto es lo que debe alentar la función del gobierno, con la
participación de la sociedad, porque no hay ningún país que se
desarrollo sin ello”.

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