Barack Obama sabe que George W. Bush le lega un déficit fiscal cercano al billón de dólares

Por una parte, Paul Krugman, economista sistémico y Nobel 2008, se asusta de las promesas fiscales demócratas. Por la otra, el presidente electo no se forja ilusiones sobre la economía que le dejan ocho años de gestión republicana.

Síntesis de la peor herencia legada a un presidente norteamericano es un rojo presupuestario que orillará el billón, esto es un millón de millones de dólares. En ese contexto, Krugman teme que las futuras desgravaciones tributarias se asemejen demasiado a los regalos de Bush a las clases alta y media alta. Es decir, que no beneficien a los estamentos en relación de dependencia ni a los deudores hipotecarios.
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<p> Sin decirlo expl&iacute;citamente, el economista clintoniano parece desconfiar de ortodoxos como Timothy Geithner (sucesor de Henry Paulson en hacienda y hombre de la Reserva Federal) o Paul Volcker, cuya larga gesti&oacute;n al frente de la RF fue por dem&aacute;s neocl&aacute;sica. Pero Obama mismo admite que aquel brutal d&eacute;ficit limita su propio campo de acci&oacute;n.</p>
<p> &ldquo;Ese peso &ndash;se&ntilde;alaba el martes- nos plantear&aacute; duras disyuntivas en cuando a opciones y equilibrios entre pol&iacute;tica fiscal y est&iacute;mulos a la econom&iacute;a real&rdquo;. El presidente electo alud&iacute;a a los US$ 700/775.000 millones en grandes proyectos infraestructurales, desgravaciones y asistencia social. En otras palabras, las bases keynesianas de su plan. Las rebajas impositivas, por ejemplo (310.000 millones), debieran llegar a familias con ingresos inferiores a US$ 150/200.000 anuales. O sea, las clases media y media baja, cuyos gastos vienen achic&aacute;ndose peligrosamente.</p>
<p> Entretanto, la Eurozona emite inesperadas se&ntilde;ales deflatorias. Seg&uacute;n EuroStat (el Indec regional, pero serio), la inflaci&oacute;n minorista cedi&oacute; de 2,1% anual en noviembre a 1,6% en diciembre, el punto m&iacute;nimo desde octubre de 2006. Esto debiera persuadir a Jean-Claude Trichet (Banco Central Europeo) para bajar de 2,5 a 2% anual, por lo menos, la tasa b&aacute;sica, en la reuni&oacute;n del jueves 15. Por supuesto, con tipos referenciales entre 0,25 y 0,5% anual y una paridad euro-d&oacute;lar vol&aacute;til, la Reserva Federal ya no puede hacer m&aacute;s. </p>

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