Aún sin Flex, integración con Brasil para rato

Aunque el Acuerdo Automotor con Brasil caducó hace tres meses, no se nota. El riesgo a largo plazo serían eventuales desequilibrios con relación a la capacidad y la escala productiva brasileñas, sobre todo de autopartes.

25 septiembre, 2013

Formalmente, el Acuerdo Automotor entre Argentina y Brasil para la administración compartida del comercio de autos y autopartes, que regía desde el 1º de julio de 2008, caducó a partir del pasado lunes 1º de julio de 2013.

Esto es porque si bien en el artículo 3° del Protocolo se establece su vigencia hasta el 30 de junio de 2014, en el artículo 11 se explicita que partir del 1º de julio de 2013 el comercio de productos automotores entre las partes no tendrá aranceles ni limitaciones cuantitativas.

En definitiva, lo importante de la caducidad del acuerdo es la finalización de la aplicación del Coeficiente de Desvío sobre las Exportaciones en el Comercio Bilateral (mejor conocido en el sector como “Flex”).

Quizás en el largo plazo podría representar un peligro para la Argentina que, al no contar con el Flex, se produjesen desequilibrios fuertes con relación a la capacidad y la escala productiva de Brasil, advierte el coordinador de Sector Automotor de abeceb.com., Gonzalo Dalmasso.

Sin embargo, recuerda que Argentina y Brasil siempre se mantuvieron dentro de los parámetros establecidos por el Coeficiente de Desvío sobre las Exportaciones en el Comercio Bilateral (Flex), por lo que en la realidad hubo “libre comercio” de autos y autopartes.

Se trata de un parámetro que define el nivel máximo de importaciones de vehículos y autopartes que se puede realizar desde el país socio por cada dólar exportado de dichos ítems. Para que el Flex se cumpla, los niveles reales de comercio según el ratio citado no deben sobrepasar el parámetro definido.

Se puede decir con certeza que, en la práctica, la aplicación del Flex nunca se incumplió. Es decir, tanto la Argentina como Brasil se mantuvieron siempre dentro de los parámetros establecidos por el coeficiente, por lo que el intercambio fue siempre “libre” de aranceles.

En la práctica, al cumplirse con estas condiciones, existía “de hecho” libre comercio sectorial.

Lo que quizás pueda representar un peligro para la Argentina en el largo plazo, es que al no contar con el Flex se produzcan desequilibrios fuertes con relación a la capacidad y la escala productiva de Brasil.

La mirada en este sentido esta puesta en las autopartes, es decir, en que pueda eventualmente ocurrir un desbalance en cuanto a la importación de autopartes desde el vecino país con relación a la exportación local de autos y las propias piezas.

Aún con el Acuerdo Automotor formalmente caduco, las negociaciones para restablecer un convenio continúan.

Por lo tanto, es posible que próximamente se logre alcanzar un nuevo acuerdo con condiciones de cierta similitud a las existentes previamente.

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