Argentina se asegura gas boliviano para pasar el invierno

Los presidentes de ambos países evaluaron juntos el acuerdo de suministro de gas vigente. Anunciaron la construcción del gasoducto del noroeste argentino y afirmaron que el acuerdo estratégico fortalece la unidad latinoamericana.

“Esta obra es federal y latinoamericana (…) articula en forma solidaria (…) un provecho para ambas partes. Los negocios son negocios, cuando ambas partes obtienen beneficios; sino, es explotación, es exfoliación”, destacó la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, durante el acto que se realizó, el viernes 25 por la mañana, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, en ocasión de la firma del Acuerdo de Integración Gasífera argentino-boliviana.

La primera mandataria del país llamó a la unidad continental y criticó las trabas a la integración que existieron durante gobiernos pasados.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, llegó al país el viernes 25 para evaluar el vigente acuerdo de suministro de gas, suscrito con el ex presidente argentino Néstor Kirchner, a mediados de 2006. Bolivia entrega, por dicho acuerdo, hasta 7,7 millones de metros cúbicos (MMCD) de gas diarios al norte argentino. Pero últimamente el suministro no alcanza los 3 MMCD. Es que la producción boliviana de gas, que en 2008 será de 42 MMCD, no es suficiente para abastecer a su mercado interno en crecimiento (6 MMCD), a la industria del Brasil (entre 26 y 32 MMCD) y al norte de la Argentina, última en la cola de prioridad.

Además, en 2006, los gobiernos argentino y boliviano acordaron subir el abastecimiento a 27 MMCD de gas natural en los próximos años. En 2010, para cumplir con todos sus compromisos, Bolivia deberá haber duplicado su producción gasifera. Por ello, la palabra más escuchada de boca del presidente Evo Morales fue “inversión”.

Morales busca que los presidentes de Brasil y Argentina acepten una pronta reunión tripartita para discutir la distribución del recurso, a fin de anticiparse a los problemas que surgirán durante el próximo invierno. En una conferencia de prensa posterior, en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, Morales aseguró que Bolivia busca “un equilibrio en el abastecimiento regional, sin perjudicar a nadie”, ya que en temas de energía “no podemos tratarnos con egoísmo, ni desde un punto de vista económico”, aseguró.

En las últimas dos semanas, visitaron el país ministros bolivianos para preparar este encuentro. El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, sostuvo en su momento que el precio del gas que paga la Argentina no había entrado en la discusión, ya que en el gobierno boliviano estaban “bastante satisfechos” por los US$ 6 por millón de BTU. Este viernes, Fernández de Kirchner aseguró, al respecto, que la “República Argentina paga el mejor precio por su gas a la hermana República de Bolivia, porque eso es unidad latinoamericana, eso es hacerse cargo no solamente de la necesidad de la solidaridad y de la unidad de los pueblos en los discursos, sino en la acción concreta”.

En su breve visita al país, acompañado por su canciller, David Choquehuanca; el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas; y por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; Morales participó de la apertura de sobres para la compra de tuberías de acero revestido para la construcción del GNEA, que permitirá el transporte de 20 MMCD de gas en los próximos años. El gasoducto tendrá casi 1.500 kilómetros de extensión y costará aproximadamente US$ 1.800 millones. De las seis empresas postulantes, solo la argentina Siat (de Tenaris – Grupo Techint) y la mexicana Tubacero, lograron los requisitos necesarios, y deberán entregar los tubos entre junio próximo y octubre de 2009.

A su turno, el ministro de Planificación de Argentina, Julio de Vido, precisó que la licitación para la construcción del gasoducto será lanzada el próximo 15 de febrero, mientras que el inicio de las obras está previsto para julio próximo y el ducto deberá estar listo para entrar en funcionamiento en enero de 2010.
Pero el gasoducto es una de las inversiones que precisa Bolivia. Morales también vino en busca de los US$ 450 millones que Argentina le prestará para la construcción de una planta separadora de gases en el sur boliviano. Justamente, el 27 de este mes, comisiones técnicas de ambos países se reunirán en la zona tarijeña de Yacuiba, para lanzar la licitación internacional para contratar los estudios de ingeniería básica destinada a la instalación de esta planta, que permitirá diferenciar los componentes ricos y pobres del recurso, a fin de ser destinados a la industria petroquímica o a la combustión.
Sin embargo, aún insuficiente, Bolivia busca compromisos argentinos para buscar y explotar los recursos de su subsuelo. De Brasil, Morales consiguió recientemente el compromiso de Petrobrás de invertir entre US$ 700 y 1.000 millones.
Morales, quien mantuvo temprano una reunión con Fernández, dijo que Bolivia está pasando por un récord histórico en materia de inversiones, y que ello permitirá resolver el problema energético.
La misma noche del viernes, Evo Morales estará en Caracas, junto con el presidente venezolano, Hugo Chávez, para suscribir nuevos acuerdos de explotación conjunta de recursos en suelo boliviano, entre PDVSA y YPFB, a través de la petrolera Petroandina, que conforman ambas compañías estatales. El sábado 26 participará de una nueva Cumbre de jefes de Estado de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

“Esta obra es federal y latinoamericana (…) articula en forma solidaria (…) un provecho para ambas partes. Los negocios son negocios, cuando ambas partes obtienen beneficios; sino, es explotación, es exfoliación”, destacó la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, durante el acto que se realizó, el viernes 25 por la mañana, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, en ocasión de la firma del Acuerdo de Integración Gasífera argentino-boliviana.

La primera mandataria del país llamó a la unidad continental y criticó las trabas a la integración que existieron durante gobiernos pasados.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, llegó al país el viernes 25 para evaluar el vigente acuerdo de suministro de gas, suscrito con el ex presidente argentino Néstor Kirchner, a mediados de 2006. Bolivia entrega, por dicho acuerdo, hasta 7,7 millones de metros cúbicos (MMCD) de gas diarios al norte argentino. Pero últimamente el suministro no alcanza los 3 MMCD. Es que la producción boliviana de gas, que en 2008 será de 42 MMCD, no es suficiente para abastecer a su mercado interno en crecimiento (6 MMCD), a la industria del Brasil (entre 26 y 32 MMCD) y al norte de la Argentina, última en la cola de prioridad.

Además, en 2006, los gobiernos argentino y boliviano acordaron subir el abastecimiento a 27 MMCD de gas natural en los próximos años. En 2010, para cumplir con todos sus compromisos, Bolivia deberá haber duplicado su producción gasifera. Por ello, la palabra más escuchada de boca del presidente Evo Morales fue “inversión”.

Morales busca que los presidentes de Brasil y Argentina acepten una pronta reunión tripartita para discutir la distribución del recurso, a fin de anticiparse a los problemas que surgirán durante el próximo invierno. En una conferencia de prensa posterior, en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, Morales aseguró que Bolivia busca “un equilibrio en el abastecimiento regional, sin perjudicar a nadie”, ya que en temas de energía “no podemos tratarnos con egoísmo, ni desde un punto de vista económico”, aseguró.

En las últimas dos semanas, visitaron el país ministros bolivianos para preparar este encuentro. El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, sostuvo en su momento que el precio del gas que paga la Argentina no había entrado en la discusión, ya que en el gobierno boliviano estaban “bastante satisfechos” por los US$ 6 por millón de BTU. Este viernes, Fernández de Kirchner aseguró, al respecto, que la “República Argentina paga el mejor precio por su gas a la hermana República de Bolivia, porque eso es unidad latinoamericana, eso es hacerse cargo no solamente de la necesidad de la solidaridad y de la unidad de los pueblos en los discursos, sino en la acción concreta”.

En su breve visita al país, acompañado por su canciller, David Choquehuanca; el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas; y por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; Morales participó de la apertura de sobres para la compra de tuberías de acero revestido para la construcción del GNEA, que permitirá el transporte de 20 MMCD de gas en los próximos años. El gasoducto tendrá casi 1.500 kilómetros de extensión y costará aproximadamente US$ 1.800 millones. De las seis empresas postulantes, solo la argentina Siat (de Tenaris – Grupo Techint) y la mexicana Tubacero, lograron los requisitos necesarios, y deberán entregar los tubos entre junio próximo y octubre de 2009.

A su turno, el ministro de Planificación de Argentina, Julio de Vido, precisó que la licitación para la construcción del gasoducto será lanzada el próximo 15 de febrero, mientras que el inicio de las obras está previsto para julio próximo y el ducto deberá estar listo para entrar en funcionamiento en enero de 2010.
Pero el gasoducto es una de las inversiones que precisa Bolivia. Morales también vino en busca de los US$ 450 millones que Argentina le prestará para la construcción de una planta separadora de gases en el sur boliviano. Justamente, el 27 de este mes, comisiones técnicas de ambos países se reunirán en la zona tarijeña de Yacuiba, para lanzar la licitación internacional para contratar los estudios de ingeniería básica destinada a la instalación de esta planta, que permitirá diferenciar los componentes ricos y pobres del recurso, a fin de ser destinados a la industria petroquímica o a la combustión.
Sin embargo, aún insuficiente, Bolivia busca compromisos argentinos para buscar y explotar los recursos de su subsuelo. De Brasil, Morales consiguió recientemente el compromiso de Petrobrás de invertir entre US$ 700 y 1.000 millones.
Morales, quien mantuvo temprano una reunión con Fernández, dijo que Bolivia está pasando por un récord histórico en materia de inversiones, y que ello permitirá resolver el problema energético.
La misma noche del viernes, Evo Morales estará en Caracas, junto con el presidente venezolano, Hugo Chávez, para suscribir nuevos acuerdos de explotación conjunta de recursos en suelo boliviano, entre PDVSA y YPFB, a través de la petrolera Petroandina, que conforman ambas compañías estatales. El sábado 26 participará de una nueva Cumbre de jefes de Estado de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

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