Argentina mira los desafíos de corto y mediano plazo de Brasil

Brasil enfrenta un problema de competitividad sistémica, que ya ha comenzado a limitar de forma sustancial sus posibilidades de desarrollo. Es probable que ya no crezca al 6,0%, sino más compatible con una inflación baja, en el orden del 3,0%/4,0%. 

Que el modelo de expansión vigente en la primera década del siglo de la principal economía de Latinoamérica estaría llegando a un límite claramente significa una mala noticia para la Argentina, dado que se tradujo en una contracción de las exportaciones a aquel destino en 2012, señala el director de abeceb.com. Dante Sica.
Las multitudinarias manifestaciones ocurridas en las últimas semanas en las principales ciudades de Brasil han puesto en cuestionamiento los avances logrados por el país vecino en la pasada década. 
Pero hay que tener en cuenta que más allá del descontento que pueda generar en la opinión pública la suba del costo de transporte, o los elevados gastos destinados al mundial 2014, lo cierto es que esta situación se enmarca en un escenario de deterioro general de la economía brasileña en el pasado reciente.En primer lugar, la actividad económica encuentra importantes dificultades para despegar. 
Las medidas adoptadas para impulsar el crecimiento han tenido efectos –en el mejor de los casos- modestos. 
De hecho, después de un año y medio de un sinfín de estímulos monetarios, crediticios y tributarios, la economía brasilera creció apenas 0,7% en 2012 (por debajo del 2,7% registrado el año previo), mientras que la industria incluso mostró una caída de 2,6% (tras avanzar 0,4% en 2011). 
Y en lo que va del año si bien se observa cierta mejora, la tendencia aún no parece quebrarse totalmente. 
En estos primeros meses de 2013 el mercado ha recortado los pronósticos de crecimiento para el país vecino a 2,5%, frente al 4,0% que se aguardaba a principios de año.En segundo lugar, al deterioro en las perspectivas de crecimiento económico se ha sumado una aceleración de la inflación en la primera parte de 2013, hasta ubicarse en el límite superior de la meta del Banco Central (de 6,5%), lo que ha puesto en evidencia los límites de la política económica actual. 
Es que no habiendo logrado su objetivo de reimpulsar la actividad económica, la autoridad monetaria decidió en sus últimas dos reuniones elevar en 75 puntos básicos la tasa de referencia SELIC desde su mínimo histórico de 7,25%, poniendo fin a un ciclo bajista de casi dos años. Decisión que puede resultar lógica dado el esquema de metas de inflación vigente, y que seguramente contribuirá a poner en caja la evolución de los precios domésticos, pero a riesgo de interrumpir la tibia recuperación incipiente de la actividad. Y en medio de este escenario, el contexto internacional ha generado complicaciones adicionales en el pasado reciente, que de confirmarse generarían nuevos desafíos para las autoridades. 
Una potencial reversión del ciclo externo -escenario que no luce como el más probable en el corto plazo- tendría un impacto de magnitud, dada la dependencia del país vecino del financiamiento externo producto de la existencia de un déficit de cuenta corriente y fuertes vencimiento de deuda.En relación con Argentina, la desaceleración del país vecino claramente ha significado una mala noticia, dado que se tradujo en una contracción de las exportaciones a aquel destino en 2012. 
Y si bien este año las ventas externas han logrado un repunte gracias a lo sucedido especialmente en el sector automotor, esto no se ha evidenciado en el caso particular de la provincia de Mendoza, donde las ventas a Brasil registraron una contracción de 13% interanual en el primer trimestre de 2013. 
En este caso a la desaceleración de la economía vecina se suman los problemas que enfrentan las economías regionales en materia de competitividad.En este contexto, hay que tener en cuenta que la ralentización en materia de crecimiento y el menor margen de la política económica en Brasil no son sólo una cuestión coyuntural, sino que se enmarcan dentro de un problema más complejo que involucra el largo plazo. 
Todo parece indicar que la principal economía de Latinoamérica estaría llegando a un límite en su modelo de expansión vigente en la primera década del siglo. 
En particular, enfrenta un problema de competitividad sistémica importante, que ya ha comenzado a limitar de forma sustancial sus posibilidades de desarrollo. 
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