Alemania devuelve impulso a la economía de la Eurozona

Al parecer, vuelve la locomotora germana. Pero para “Europa”, sino sólo para los doce adherentes a la moneda común. En el segundo trimestre, el producto bruto alemán recobró 0,9% y llevó el del área al mismo nivel.

El rebote germano se basa en inversiones internas reales vinculadas a bienes de consumo y uso final, amén de la construcción. Similar perfil ofrece el PBI trimestral de la Eurozona, según datos de la Comisión Europea. En otras palabras, la región se adelanta a Estados Unidos, cuya expansión sigue moderada, cuando no con altibajos.

A primera vista, Francia pinta mejor que Alemania. Su PBI reaccionó 1,1%, cifra inédita desde 2000 (contra –1,2% un año antes), pero en general los analistas temen que no dure. En particular, porque es mérito de achicamiento en la demanda laboral –elemento socialmente negativo- y factores exógenos.

Como es habitual, Italia queda a la zaga, con 0,5% de repunte entre abril y junio. En su caso. Por incidencia de los servicios, que neutralizó un trimestre pobre en materia industrial y debilidad de la demanda interna. Desde hace bastante tiempo, Roma crece por debajo del promedio en la Eurozona. En el mismo período, Estados Unidos registro +0,6% y Japón alrededor de 0,2%.

España pasa mejores momentos. Su PBI recobró algo más de 0,9%, lo cual proyecta alrededor de 3,6% para todo 2006. Vale decir, niveles parecidos a los de la Eurozona y Alemania. A todo esto, resulta extraño que la CE difunda resultados limitados a los doce y no los dé para los veinticinco que conforman la Unión Europea. Esta peculiaridad deja malparados a quienes, como Holger Schmieding –analista de Bank of America- proclaman “Europa marcha a la cabeza del mundo” (bueno, tampoco tiene en cuenta a China o India).

El rebote germano se basa en inversiones internas reales vinculadas a bienes de consumo y uso final, amén de la construcción. Similar perfil ofrece el PBI trimestral de la Eurozona, según datos de la Comisión Europea. En otras palabras, la región se adelanta a Estados Unidos, cuya expansión sigue moderada, cuando no con altibajos.

A primera vista, Francia pinta mejor que Alemania. Su PBI reaccionó 1,1%, cifra inédita desde 2000 (contra –1,2% un año antes), pero en general los analistas temen que no dure. En particular, porque es mérito de achicamiento en la demanda laboral –elemento socialmente negativo- y factores exógenos.

Como es habitual, Italia queda a la zaga, con 0,5% de repunte entre abril y junio. En su caso. Por incidencia de los servicios, que neutralizó un trimestre pobre en materia industrial y debilidad de la demanda interna. Desde hace bastante tiempo, Roma crece por debajo del promedio en la Eurozona. En el mismo período, Estados Unidos registro +0,6% y Japón alrededor de 0,2%.

España pasa mejores momentos. Su PBI recobró algo más de 0,9%, lo cual proyecta alrededor de 3,6% para todo 2006. Vale decir, niveles parecidos a los de la Eurozona y Alemania. A todo esto, resulta extraño que la CE difunda resultados limitados a los doce y no los dé para los veinticinco que conforman la Unión Europea. Esta peculiaridad deja malparados a quienes, como Holger Schmieding –analista de Bank of America- proclaman “Europa marcha a la cabeza del mundo” (bueno, tampoco tiene en cuenta a China o India).

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