Alarma a monetaristas el déficit fiscal estadounidense

Olvidando los ocho desastrosos años de George W.Bush, los críticos de Barack Obama se muestran azorados ante los rojos fiscales. En su óptica, se pagan precios insalubres e insostenibles para sacar la economía de la recesión.

10 julio, 2009

<p>La conjunci&oacute;n de d&eacute;ficit, afirman muchos legisladores republicanos, es indeseable e infla la deuda p&uacute;blica federal. Por tanto, surgen debates sobre cu&aacute;ndo y hasta que punto debiera empezar a limitarse la adicci&oacute;n de Washington a un endeudamiento peligroso por donde se lo mire.<br />
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Quienes resisten frenar gastos sostienen que ello condenar&iacute;a el pa&iacute;s a a&ntilde;os de desempleo masivo y tensi&oacute;n social. Exactamente lo que los republicanos precisan para dar vuelta sus pobres expectativas electorales. El sector proactivo esgrime la desocupaci&oacute;n para impulsar otro paquete de est&iacute;mulos sist&eacute;micos, sin parar mientes en un d&eacute;ficit que crecer&iacute;a con mayor fuerza.</p>
<p>Sigan gastando alegremente, oponen los monetaristas, y ll&eacute;vennos a una crisis de deuda, tasas altas, inflaci&oacute;n firme y d&oacute;lar en ca&iacute;da. Por el momentos, obran los factores uno y cuatro, porque impera la recesi&oacute;n. Los pesimistas temen que se haya emitido ya tanta deuda externa titulizada (letras, bonos) que prestamistas como China o Jap&oacute;n podr&iacute;an cerrar la canilla. <br />
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Ese riesgo o aun una simple restricci&oacute;n de compras, obligar&iacute;a a elevar intereses y castigar la econom&iacute;a norteamericana. Por otro lado, los grandes acreedores soberanos no parecen dispuestos a decisiones que, tambi&eacute;n, deterioren sus tenencias en divisas. Al menos, mientras el d&oacute;lar signa siendo unidad hegem&oacute;nica de reserva, comercio y tarifas. <br />
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Ortodoxos como la instituci&oacute;n Brookings se&ntilde;ala que &ldquo;no vivimos en una isla. Somos parte de una globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y hemos colocado deuda en forma sistem&aacute;tica&rdquo;. Los heterodoxos, en cambio, observan que esa globalizaci&oacute;n casi m&iacute;tica es solo financiera y comercial, como sucede desde el siglo XIX. <br />
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En su visi&oacute;n, seg&uacute;n la manifiesta Lawrence Mishel &ndash;analista vinculado al sindicalismo-, &ldquo;retroceder s&oacute;lo para frenar el d&eacute;ficit ser&iacute;a como privar de medicamentos a un enfermo agudo&rdquo;. En efecto, el rojo ha crecido en parte por el paquete de est&iacute;mulos (US$ 787.000 millones) pasado en febrero para recrear empleos, asistir a los estados y a los jubilados. Ninguno de esos fines es l&iacute;cito para Wall Street y sus expertos, aunque el d&eacute;ficit en verdad se agrega al generado bajo el gobierno Bush por motivos tan falaces como la guerra en Irak, que va costando m&aacute;s de US$ 400.000 millones, y la de Afganist&aacute;n-Pakist&aacute;n. <br />
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