AL Gore ¿el premio Nobel de la paz lo llevará a la candidatura presidencial?

No es a medias negro, como Barack Obama, ni mujer, como Hillary Rodham Clinton. En su coleto, muchos demócratas se sienten más cómodos con Albert Gore. Varios republicanos también: puede ser más fácil de batir que ambos senadores.

13 octubre, 2007

La distinción internacional otorgada a Gore y su equipo irrumpe en la prematura campaña electoral de Estado Unidos, quiéralo o no el ex vicepresidente. Para empezar, adquiere mayor peso sobre el declinante George W.Bush y su ambigua, casi hipócrita política ambiental.

El actual mandatario rechazó –como Japón, Rusia o China- el protocolo de Kyooa en cuanto llegó a la Casa Blanca. Gore también, pero por motivos opuestos. No obstante, a diferencia del premio similar concedido en 2002 al ex presidente James Carter, ahora el jefe del comité sueco –Öle Mjoes- no aprovechó para criticar en público al gobierno norteamericano. Ni falta que hacía.

Al revés, este premio potencia especulaciones sobre una eventual repetición del intento presidencial por parte de Gore mismo. Aunque éste aún no emite señales, crecen pedidos y presiones para que se lance, en 2998, para competir con Obama y Rodham Clinton. En algunos aspectos, su imagen recuerda las de John y Robert Kennedy. Por de pronto, Dylan Malone (algore.org)parece un primer núcleo de esfuerzos.

Otro grupo, “campaña pro candidatura Gore”, acab de publicar en el ”New York times” una carta abierta a toda página, exhortando al flamante Nobel y sostiene haber recolectado más de 140.000 firmas. Ese a todo, “Gore no tiene intenciones de presentar candidatura”, repite Kalee Kreider, su portavoz. Pero esto plantea otro interrogante: ¿no será un futuro apoyo público del ex vicepresidente decisivo si se trata de optar entre Obama y Hillary?

La distinción internacional otorgada a Gore y su equipo irrumpe en la prematura campaña electoral de Estado Unidos, quiéralo o no el ex vicepresidente. Para empezar, adquiere mayor peso sobre el declinante George W.Bush y su ambigua, casi hipócrita política ambiental.

El actual mandatario rechazó –como Japón, Rusia o China- el protocolo de Kyooa en cuanto llegó a la Casa Blanca. Gore también, pero por motivos opuestos. No obstante, a diferencia del premio similar concedido en 2002 al ex presidente James Carter, ahora el jefe del comité sueco –Öle Mjoes- no aprovechó para criticar en público al gobierno norteamericano. Ni falta que hacía.

Al revés, este premio potencia especulaciones sobre una eventual repetición del intento presidencial por parte de Gore mismo. Aunque éste aún no emite señales, crecen pedidos y presiones para que se lance, en 2998, para competir con Obama y Rodham Clinton. En algunos aspectos, su imagen recuerda las de John y Robert Kennedy. Por de pronto, Dylan Malone (algore.org)parece un primer núcleo de esfuerzos.

Otro grupo, “campaña pro candidatura Gore”, acab de publicar en el ”New York times” una carta abierta a toda página, exhortando al flamante Nobel y sostiene haber recolectado más de 140.000 firmas. Ese a todo, “Gore no tiene intenciones de presentar candidatura”, repite Kalee Kreider, su portavoz. Pero esto plantea otro interrogante: ¿no será un futuro apoyo público del ex vicepresidente decisivo si se trata de optar entre Obama y Hillary?

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