Acotadas perspectivas para el turismo en 2015

En 2014 repuntaron la llegada de extranjeros y el turismo interno, pero se revirtió la tendencia creciente de viajar al exterior a cargo de la tarjeta que siguió a las trabas a la compra de dólares, según Ecolatina.

No es noticia que, a partir de la implementación de las trabas a la compra de moneda extranjera, los viajes al extranjero y el gasto en dólares con tarjeta de crédito han crecido en forma significativa. Sin embargo, esta tendencia se revirtió el año pasado, afirma el último reporte de Ecolatina.

 

De acuerdo con los datos de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI), publicada por el INDEC, la cantidad de argentinos que viajaron al exterior se contrajo 4,4% i.a. en los primeros once meses del año pasado, en contraste con las expansiones de 2012 y 2013 (+12,8% i.a. y +6,2% i.a., respectivamente).

 

Por otro lado, la llegada de extranjeros al país (que venía en franco deterioro), repuntó el año pasado. Tras las bajas observadas en 2012 y 2013 (-4,6% i.a. y -7,1% i.a., respectivamente), la llegada de viajeros al país se expandió 3,8% i.a entre enero y noviembre de 2014.

 

De esta forma, el año pasado el ingreso de turistas extranjeros prácticamente compensó la salida de viajeros argentinos al exterior, neutralizando el déficit observado en 2013 (ese año el turismo emisivo había superado en 200.000 personas al receptivo).

 

Además, en 2014 el saldo del turismo internacional moderó sensiblemente su déficit. Por un lado, según la ETI en los primeros once meses de 2014 el rojo alcanzó US$ 473 millones, cuando en dicho período de 2013 había sido US$ 633 millones.

 

Asimismo, según datos del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), que registra sólo operaciones formales, en los primeros nueve meses del 2014 el déficit alcanzó a US$ 3.900 millones, contra el rojo de US$ 6.500 millones registrado en dicho período de 2013.

 

Por último, el turismo interno repuntó tras dos años de caídas impulsadas por el atraso cambiario (los argentinos viajaban al exterior, mientras que los extranjeros preferían otros destinos a Argentina) y por el menor dinamismo de la demanda local. Entre enero y octubre de 2014, la ocupación hotelera se expandió 2,9% i.a.

 

Menor déficit de turismo internacional y mayor ocupación hotelera en 2014

 

A pesar de la mencionada reducción del déficit del turismo internacional, aún persisten las discrepancias entre las cifras del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y la Balanza de Pagos.

 

Como describiéramos en el ISE 993, mientras la Balanza de Pagos registra los gastos señalados por los turistas (tanto los que entran como los que salen), el MULC sólo contabiliza aquellas operaciones de compra y venta de divisas asociadas al turismo que se llevan a cabo a través de bancos y casas de cambio que operan al tipo de cambio oficial.

 

Es por ello que, más allá del impacto que tuvo la devaluación sobre el turismo (encareció los viajes al exterior y abarató el turismo interno), la dinámica de la brecha cambiaria marcó la evolución del saldo de divisas del sector en el mercado formal. Particularmente, en los períodos en que se amplió la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo, reaparecieron los incentivos a sub y sobre-declarar los ingresos y egresos de turismo formal, respectivamente.

 

Por caso, entre enero y junio de 2014, la proporción de divisas liquidadas en el mercado oficial respecto del ingreso total por turismo mejoró desde el mínimo alcanzado en el último trimestre del año anterior (pasando de 47% en octubre-diciembre 2013 a 57% en abril-junio 2014). Sin embargo, en el tercer trimestre del año pasado, el ingreso de dólares a través del MULC representó sólo 45% del gasto que declararon los turistas extranjeros en la ETI.

 

A la inversa, la salida de divisas en concepto de turismo por el canal formal (que en 2013 llegó a más que triplicar lo declarado por turistas argentinos en la ETI) se moderó a su mínimo desde la imposición del cepo cambiario en los primeros seis meses del año pasado. En el primero y segundo trimestre de 2014, el ratio de dólares de la ETI respecto de los del MULC se ubicó en 210% y 170%, pero luego rebotó a 222% entre julio y septiembre.

 

Estos fenómenos responden a la evolución del spread cambiario que se redujo significativamente en la primera mitad del año (la brecha promedió 44%), y trepó fuertemente en el tercer trimestre de 2014 (brecha promedio de 62%). En los primeros seis meses, la devaluación del tipo de cambio y los controles en el mercado informal permitieron acortar la distancia entre el dólar oficial y el blue pero, a finales de julio, el conflicto con los holdouts volvió a disparar el valor de la divisa paralela. Hacia fines de 

2014 el spread volvió a reducirse con la llegada de Vanoli a la presidencia del BCRA.

 

De todas maneras, vale destacar que el año pasado el déficit de turismo internacional se redujo significativamente respecto del 2013. Como mencionamos, según la ETI el rojo se achicó a US$ 473 millones en los primeros once meses de 2014 (vs US$ 633 millones de dicho período de 2013). Esta mejora estuvo impulsada por una reducción en las erogaciones de los argentinos en el exterior (-2,6% i.a.), acompañada por un mayor gasto de los extranjeros en nuestro país (+3,5% i.a.).

 

Asimismo, según datos del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), que registra sólo las operaciones en el canal formal, en los primeros nueve meses del 2014 el déficit alcanzó a US$ 3.900 millones, reduciéndose casi la mitad respecto del rojo registrado en dicho período de 2013 (US$ -6.500 millones).

 

La moderación del rojo del MULC respondió al desplome de los egresos, cuya caída de 36,5% i.a. entre enero y septiembre del año pasado (producto de la reducción de la brecha cambiaria y del menor poder adquisitivo de los argentinos) más que compensó la contracción de 21,1% i.a. de los ingresos (causada por el desvío de divisas hacia el dólar blue)

 

En lo que a turismo interno respecta, el incremento en la ocupación hotelera entre enero y octubre se dio tanto por el mayor hospedaje de viajeros argentinos (+2,0% i.a.) como extranjeros (+6,5% i.a.). El mayor incremento del alojamiento se concentró en la Patagonia (+12,2% i.a.), Ciudad de Buenos Aires (+5,5% i.a.) y el Litoral (+2,0% i.a.). Por el contrario, la ocupación en el Norte, Cuyo y el Centro del país cayó en los primeros diez meses de 2014.

Vale destacar que la ocupación creció más en los hoteles de mayor categoría (cuatro y cinco estrellas), cuya ocupación se expandió 7,0% i.a. en el acumulado de 2014, particularmente por mayor demanda de parte de turistas argentinos (+8,3% i.a.). Por el contrario, los hoteles de una o dos estrellas experimentaron una reducción en su ocupación (-0,9% i.a.).

 

El turismo de cara al 2015

 

El año que comienza será distinto al 2014, ya que es poco probable que el gobierno implemente en el verano una devaluación como la que se registró a principios del año pasado.

 

Con el propósito de moderar la depreciación del peso, financiar el gasto público y estimular el consumo, el Ejecutivo intentará emitir la mayor cantidad de deuda posible.

 

No obstante, la desaceleración de la suba de precios será acotada por la elevada inercia inflacionaria, exacerbando el atraso cambiario. Esto impactará negativamente en la actividad del turismo, al abaratar los viajes al exterior en detrimento de los destinos locales.

 

Sin embargo, el menor dinamismo de la demanda interna (producto de la caída del poder adquisitivo y del empleo) implica que, aunque los viajes al extranjero se abaraten, muchas familias podrían resignar vacaciones en el exterior, priorizando viajes cortos dentro del país.

 

Por caso, representantes del sector hotelero de los principales destinos de la costa argentina, hablan de una mayor ocupación hotelera respecto de enero de 2013, aunque con una caída en la estadía promedio y mayor cautela a la hora de gastar.

 

Por otro lado, parte del turismo emisivo de principios 2014 estuvo estimulado por un efecto inercia factor que estará ausente este año. Muchos argentinos habían comprado sus pasajes antes de la devaluación, aprovechando el financiamiento en cuotas y el atraso cambiario.

 

Con respecto al turismo receptivo, la apreciación del peso, en coincidencia con la devaluación de las monedas de numerosos países emergentes (incluida Latinoamérica) podría volver a reducir la llegada de visitantes al país, tentados por destinos más baratos que Argentina.

 

Resumiendo, si se profundiza el atraso cambiario en 2015, el turismo se verá perjudicado.

 

No sólo se ampliaría nuevamente el déficit de turismo internacional, sino que podría volver a caer la ocupación hotelera por menor ingreso de turistas extranjeros y mayor cantidad de argentinos eligiendo viajar al exterior por sobre los destinos locales.

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