Aciertos preelectorales del gobierno

Si la oposición pretende capturar el voto del 65-70% del electorado que quiere modificar el esquema de poder y la manera de hacer política desde 2016, deberá decodificar el efecto de la actual política, según Bconomics.

La economía sigue su (de) curso, con indicadores de actividad y consumo que siguen en caída. En términos agregados la actividad se redujo 4% en febrero.

 

Por otro lado transita la política económica, con el eje puesto esencialmente en mantener lo más estable posible el stock de reservas internacionales (brutas) y contener las presiones inflacionarias, mediante distintas medidas y mecanismos.

 

La divergencia entre las necesidades de la economía y los objetivos del Gobierno es evidente, y como la restricción externa se mantiene y es determinante, se está dando (una vez más) un nuevo período donde el ajuste ocurre y, sin embargo, se lo transita en piloto automático, analiza el equipo Bconomics, dirigido por Fernando Baer, ex integrante del estudio Miguel Angel Broda y Asociados, Econometrica y docente en la Universidad del CEMA

 

Dentro del marco de sus objetivos, el esfuerzo del Gobierno fue exitoso en el primer trimestre del año.

 

El stock de reservas internacionales se mantuvo sin cambios, en u$s 31.500 millones, aunque independientemente de las variaciones en su composición y los mecanismos empleados para lograrlo.

 

Además, la tasa de inflación se estabilizó en el entorno de 2% mensual y, por el momento, con tendencia decreciente, aunque ello dependerá del resultado en que finalicen las paritarias y del sesgo que mantenga la política monetaria, entre otros.

 

En este sentido, la política monetaria fue más expansiva en el primer trimestre del año, con una base monetaria que crece al 28% anual, mientras que hace cuatro meses lo hacía al 20%, muy por debajo de la tasa de inflación.

 

Por el momento, los depósitos del sector privado en pesos crecen a un ritmo del 33% anual, lo cual habilita, aunque no sin riesgos, la posibilidad de mayor expansión de la cantidad de dinero.

 

Sin embargo, que la economía se contraiga no parece ser en esta oportunidad el factor clave para alimentar el malhumor y el descontento de la población sobre las políticas del Gobierno, por lo menos no en el margen.

 

En este escenario se registraron algunas correcciones recientes sobre la intención de voto entre los principales candidatos, particularmente quienes muestran el mayor grado de polarización Kirchnerismo-No Kirchnerismo.

 

Según las últimas mediciones, el presumible candidato del oficialismo, Daniel Scioli, habría recuperado intención de voto.

 

Para Poliarquía, mientras que en enero (pos-Nisman) estaba segundo en intención de voto a nivel nacional, en la última medición de marzo, se ubicó primero, con una intención de 31% (+5%), seguido por Mauricio Macri, con una del 26%.

 

La preocupación por el desempleo existe, pero podría no figurar como un elemento principal y depresor de la imagen del oficialismo.

 

El empleo privado registrado no crece desde hace más de 2 años, pero tampoco cae.

 

En el actual contexto recesivo no se están observando las caídas esperables según experiencias recientes (ej, 2008-2009).

 

El Gobierno está implementando políticas de sostenimiento del empleo a través de distintos tipos de subsidios directos a empresas para que no despidan empleados (ej, programa REPRO con más de 50.000 beneficiarios directos, a un costo de $ 1.500 millones anuales).

 

Reservas internacionales sin cambios y estabilización de la tasa de inflación son algunos de los desarrollos que inciden sobre el Monitor de Estabilidad Cambiaria (MEC) que calcula y publica periódicamente Bconomics.

 

En este caso con mayor incidencia sobre el tipo de cambio paralelo y éste sobre las expectativas de inflación.

 

Desde el mínimo de enero de 2014 se recuperó 24%, prácticamente en su totalidad desde el último trimestre del año pasado.

 

Aunque el MEC sigue mostrando inestabilidad, de intensidad no despreciable según estándares históricos, tanto los de mediano como los de largo plazo. Que el Banco Central logre fijar el tipo de cambio oficial y controlar los alternativos no implica que la situación cambiaria sea ni ideal ni sostenible.

 

Algunas variables fundamentales de la economía deberán modificarse sensiblemente para alcanzar registros de estabilidad cambiaria sostenibles (sin cepo).

 

Por lo pronto, políticas activas de sostenimiento del empleo (aunque financiadas con emisión monetaria) logran mantener el ingreso nominal de los trabajadores registrados, que en combinación con otras políticas sociales y de ingreso, encapsulan el mal humor o descontento de la población con el Gobierno Nacional.

 

La billetera sigue siendo determinante, y si además se le suma cierta descompresión sobre las cotizaciones del dólar, aunque más no sea transitoria, el beneficio es mayor para el oficialismo.

 

La oposición debería comenzar a tener esto en cuenta si pretende capturar todos los beneficios de contar con el voto del 65-70% del electorado que quiere modificar el esquema de poder y la manera de hacer política desde 2016.

 

 

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