Abastecimiento eléctrico al límite

La demanda de energía eléctrica ya absorbe el 90% de la capacidad de generación. Apenas hay margen para responder al consumo en el corto plazo, pero no se ven proyectos a escala que cubran una mayor exigencia.

17 septiembre, 2013

La coordinadora de Análisis Sectorial, Carolina Schuff, advirtió que en 2013 la potencia efectiva promedió los 24.900 MW y la máxima demandada por el sistema superó los 22.500 MW en el último mes, pero “desde mediados del año pasado se observan algunas tendencias en el parque eléctrico que empiezan a encender algunas señales de alerta sobre la capacidad instalada del sistema de generación”, subraya.

En concreto, se destacan el menor ritmo de ampliación en la capacidad instalada y el aumento de la indisponibilidad del parque térmico, puntualiza. 

En 2013, de una potencia instalada que se mantiene prácticamente planchada en 31.200 MW, la potencia efectiva promedió los 24.900 MW y la máxima demandada por el sistema superó los 22.500 MW en el último mes.

Para ampliar un poco la mirada sobre los números, tenemos que entre julio de 2011 y julio de 2012 se incorporaron 1.725 MW al sistema, mientras que entre julio de 2012 y julio de 2013 se incorporó menos de un 30% (472 MW). En lo que hace al índice de indisponibilidad, supera el 33% en 2013, 5 puntos porcentuales más que en el mismo período de 2012.

Si bien los números muestran que todavía hay margen para cubrir la demanda en el corto plazo, son escasos los proyectos de inversión a escala con posibilidades concretas de ejecución (nuevas centrales atómicas, grandes hidroeléctricas) que permitirían una oferta energética acorde y más eficiente a mediano plazo. 
 
En los últimos años, el proceso inversor estuvo liderado por el sector público. Solamente las pequeñas centrales en punta de línea incorporadas por ENARSA explican un 30% del incremento en la capacidad instalada desde fines de 2007. Si se suma el aumento de la cota de Yacyretá y los ciclos combinados financiados por el FONINVEMEM, el aporte del sector público se acerca al 70%. Y de hecho, las próximas incorporaciones previstas constituyen o bien proyectos de ENARSA o bien se financian de manera compulsiva mediante la capitalización de las deudas de CAMMESA.

El corrimiento del sector privado del proceso inversor se debió al congelamiento de las tarifas que llevó a una captación de renta, y que se agravó con el atraso en los pagos, lo que deterioró fuertemente la situación financiera de las empresas.

En este sentido, la expectativa del sector esta puesta en ver lo que pasa luego de octubre.

El temor al impacto sobre la opinión pública se topa con la incapacidad de continuar sosteniendo un esquema de subsidios que hoy es el principal causante del deterioro de las cuentas públicas, de la balanza comercial y de caída en las reservas del Banco Central. 

Continuar con el sendero de actualización de tarifas, incluso considerando una “tarifa social”, daría un margen significativo a las cuentas fiscales, en las que hoy los subsidios energéticos explican un 10% del gasto primario y más de un 2,5% del PBI.

El impacto en la balanza comercial, en tanto, será más lento, puesto que habrá que esperar que maduren las inversiones de YPF en el gas no convencional para poder sustituir las importaciones de combustibles líquidos.
El propio incremento en las tarifas, sin embargo, podría ayudar a impulsar una mayor eficiencia en el consumo y comenzar a influir en un menor requerimiento de importaciones. 
 
Por último, señales claras en cuanto a la actualización de tarifas y certidumbre en los pagos, podría atraer financiamiento internacional para inversiones de largo plazo en el sector, que actualmente cuentan con elevadas tasas de retorno. Esto podría compensar la pérdida de divisas por la importación de combustibles líquidos, que seguirá presente en los próximos años hasta que se revierta la situación de desabastecimiento de gas natural. 

¿Qué explica el déficit de CAMMESA?

La financiación de combustibles líquidos y los contratos MEM son los ítems que más inciden en el aumento del déficit de la compañía, mientras que el Fondo de estabilización y las importaciones desde Brasil están trayendo algo de alivio a sus cuentas.

El déficit de CAMMESA alcanzó unos $37.837 millones en julio, y explica en mayor parte la partida de subsidios del Sector Público Nacional, que suma unos $ 45.290 millones en los primeros siete meses de 2013, con una suba de 70% en la comparación interanual.

Cerca de un 40% del déficit de CAMMESA se explica por el consumo de combustibles líquidos por parte de las generadoras, ante una tarifa al consumidor que se mantiene desacoplada del costo real de la energía, y que implica un costo de $14.483 millones al mes de julio.

En este sentido, se observa un importante crecimiento del consumo de Gasoil (+37%) en lo que hace al consumo de combustibles utilizado por las usinas térmicas, lo que se relaciona con la incorporación de pequeñas centrales diesel en puntas de línea por parte de ENARSA a través del plan “Energía Delivery”. Cabe destacar, que éste constituye el combustible más caro, 24 U$S/MMBTU según el precio de referencia publicado por CAMMESA para el primer semestre, y en su gran mayoría importado. 

Por otra parte, se vio un incremento de 20% en el consumo de gas natural por parte de las usinas térmicas, lo que fue posible gracias a la mayor importación de gas natural licuado (creció 27% en cantidades en el primer semestre a un precio promedio de 16,9 U$S/MBTU), dado que la producción local continúa en baja (-6,9%). El mayor despacho de gas natural a centrales térmicas, permitió a su vez un menor consumo de Fuel Oil, que presentó un precio promedio de 17,6 U$S/MMBTU en el primer semestre. 

El concepto que más está impactando en las cuentas de CAMMESA en 2013 son los “Contratos MEM”. Esto es, los contratos de CAMMESA y ENARSA con generadoras, que implican “energía nueva” y que pagan un precio más caro, generalmente bajo los esquemas “Costo Plus” y que hoy se acercan a los 65 U$S/MW promedio. Esta cuenta es la que más creció en el último año, y pasó de $6.812M a $11.450M en julio de 2013.

Por el contrario, las que están trayendo un poco más de alivio en las cuentas de CAMMESA son la importación de Brasil y el Fondo de Estabilización, que achicaron su déficit. En el primer caso, por las menores compras al país vecino dada la desaceleración en la demanda y la mayor generación local. En el segundo caso, influyó la eliminación de subsidios a algunos barrios residenciales, comercios e industrias.

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