Se agranda el problema de la privacidad

El temor a que se propague la enfermedad podría llevar a un mayor control de la población por parte del gobierno.

Tal vez el tema de la privacidad pueda haber perecido algo anticuado antes de la pandemia del coronavirus. Hemos llegado al punto en que Facebook, Google y una cantidad de empresas de internet poseen más información sobre la conducta humana que ningún gobierno ha tenido nunca. El teléfono celular revela dónde estamos. Las compañías de vigilancia crean bases de datos con reconocimiento facial bastante eficiente a partir de las fotos que posteamos en las redes sociales.

A nadie le sorprende entonces que los gobiernos estén recurriendo a esas herramientas en nombre de la salud pública. En todo el mundo, las autoridades han presentado planes para implementar apps que rastreen los movimientos de la gente. La idea es que si alguien se infecta con el Covid-19 cualquiera que haya estado en contacto con esa persona puede ser alertada o encontrada.

Las grandes empresas tecnológicas, con gran experiencia en rastreo de celulares, quieren asegurarse de que los gobiernos hagan eso con cuidado.
Apple y Google acaban de sacar una API (Application Programming Interface) en Beta que pueden usar las autoridades sanitarias en Estados Unidos para desarrollar sus aplicaciones. Usa Bluetooth, un método basado en la proximidad que se propone reducir los temores sobre pérdida de privacidad manteniendo en forma anónima una base de datos descentralizada y la identidad de los que tienen la enfermedad.

Pero muchos críticos argumentan que hasta Bluetooth tiene inconvenientes y riesgos de seguridad. Y se muestran escépticos en cuanto a los sistemas de rastreo por contacto que usan datos de ubicación y bases de datos centralizadas, como hacen en China, India, Surcorea y Noruega.
El Servicio Nacional de Salud británico anunció esta semana que almacenaría datos de su propia app de rastreo en un servidor centralizado. En Estados Unidos, Utah sacó una app que revela datos personales a las autoridades de salud pública. Incluso la Unión Europea, con sus estrictas protecciones de datos, va a implementar el rastreo digital de ciudadanos en una escala sin precedentes.

Esa recolección de datos ya está teniendo consecuencias impensadas. Las apps surcoreanas permitieron averiguar la identidad de los infectados. Such data collection is already having unintended consequences.

A medida que las diferentes regiones vayan levantando paulatinamente sus cuarentenas, el rastreo por contacto permitirá a las autoridades controlar mejor la propagación del Covid-19. Pero también dará a los gobiernos y a las empresas un botín maravilloso de información sobre nuestra salud y nuestros movimientos. El peligro está en que el público se acostumbre.

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