MAR 09 FEB 2010 | 17:15
España junto con Irlanda, Grecia y Portugal ha estado en la mira de los analistas, al mostrar evidentes fragilidades en su economía. Su situación es la más preocupante, ya que su impacto sobre el resto de los países de Europa y del mundo tiene dimensiones mucho más grandes, por tratarse de la cuarta economía de la eurozona.
El déficit fiscal que acumuló España en los últimos años hizo que el Gobierno comenzara a partir de enero del 2010 un agresivo plan de austeridad. El objetivo es recortar el déficit del 11,4% del PBI que se registró en 2009 al 3% en 2013. Para ello se recurriría a una importante flexibilización del mercado laboral, lo que por ejemplo podría llevar a la quita de seguros por desempleo, ante una tasa de desocupados que llegó al 18% y a finales de 2010 estaría en el 20%.
Al analizar los posibles efectos que puede llegar a causar la situación española sobre el comercio exterior argentino, habría que identificar en primer lugar cuáles son los productos que el país exporta hacia ese destino. En el año 2008 las exportaciones argentinas hacia España superaron los 2.700 millones de dólares, mientras que en 2009 la cifra cayó a 1800 millones, como resultado de la crisis internacional. Las exportaciones a España ocuparon el 3,33% del total de exportaciones argentinas durante el 2009.
En los últimos dos años, las principales exportaciones de Argentina hacia España fueron de productos alimenticios, fundamentalmente de pescados, cereales, residuos de la industria alimenticia y alimentos preparados para animales. Estos rubros representan casi el 70% de las exportaciones de los últimos años.
El consumo privado en España tuvo una gran desaceleración, con sólo un aumento del 0,1% en 2008 y con una baja del 4,5% en 2009. Esta situación impacta en forma directa sobre las ventas al exterior del país, al estar concentradas fundamentalmente en rubros de consumo básico.