Reencuentro con las leyes de la economía
2011 fue un año muy complejo por donde se lo mire. Aunque la turbulencia económico-financiera parece obligada a estar en el centro del análisis, no son pocos los que creen que la actual es más una crisis de liderazgo político que económica. Obviamente, ambas cuestiones se retroalimentan e indudablemente ello nos ha llevado al estado actual de las cosas.
La inversión buscó refugio en épocas de continua inquietud
Durante 2011 los mercados financieros estuvieron signados por la volatilidad, el comportamiento decidido de los inversores que se refugiaron en los bonos del Tesoro estadounidense ante cada novedad que empeoraba las perspectivas del contexto internacional y la significativa reducción del volumen negociado en las plazas bursátiles.
Expansión con desaceleración
En 2011 la economía continuó creciendo, y cerró el año con un avance del PIB cercano a 7% (una expansión en línea con la observada en 2010, aunque algo inferior). El consumo volvió a ser el principal motor de la expansión de la demanda agregada. Sin embargo, en los últimos meses se observaron señales de desaceleración y se estima un menor crecimiento para 2012.
El gasto aumentó mucho pero ya se inició la desaceleración
En años electorales la economía suele subordinarse a la política y 2011 no fue la excepción. Al igual que en 2010, el Gobierno desaprovechó la oportunidad de recomponer la situación fiscal que ofrecía el marco de alto crecimiento económico. El gasto primario creció por encima de 30% anual, llevando el déficit primario (neto de ingresos extraordinarios) a cerca de 1% del PIB.
Pago de deuda con reservas y fuga de capitales privados
El comportamiento del mercado monetario y cambiario durante 2011 estuvo caracterizado por tres elementos fundamentales: uso de reservas para el pago de deuda pública; gravitación fiscal de la política monetaria; y finalmente, la fuga de capitales privados (además de la reducción del superávit por el atraso cambiario y el deterioro del contexto internacional).
Sin cambios los próximos cuatro años
La inflación minorista cerraría el año con un incremento de entre 19% y 25%, dependiendo de la afiliación política o ideológica del analista. Lamentablemente ya no es posible hacer un análisis minucioso de los rubros que componen este índice. Cualquiera que vaya asiduamente al supermercado sabe que la inflación no es de 9,5% tal y como muestra el Indec.
La hora de la sintonía fina
En 2011 el comercio exterior argentino superó los niveles alcanzados en la anterior crisis financiera internacional de 2008-2009. El pasado año la Argentina exportó US$ 85.000 millones (+25%) y las importaciones ascendieron a US$ 74.000 millones (+31%). Ambas cifras significan un nuevo récord al ubicarse por encima de las registradas en 2008.
Costos sociales de demorar las reformas estructurales
En el horizonte aparecen los nubarrones provenientes de las crisis en la economía mundial. Esto aumenta las probabilidades de que el año 2012 sea un punto de inflexión para la economía argentina, ya que puede enfrentar un contexto internacional no tan favorable. Es en este marco que hay que evaluar la situación del mercado de trabajo y sus perspectivas.
Una larga búsqueda del equilibrio macro
Ningún país está tan diversificado como para ser inmune a todo cimbronazo estructural. No todos son tan diversos como para estar a cubierto de toda clase de golpes y, en verdad, son tan complejos y están tan interconectados que no pueden anticipar toda fuente de riesgo. En otras palabras, las economías del planeta no se hallan suficientemente diversificadas.
Tras un modelo global sostenible
Sin medidas drásticas para aliviar balances, reducir costos y atraer dinero fresco –o sea, inversores–, los bancos occidentales no podrán ganar liquidez ni desempeñar su función clave. Esto es, promover la recuperación y el crecimiento de la economía física. Especialmente en el nuevo contexto de fragilidad europea y debilidad estadounidense.